Durísimos ataques entre Trump y Obama en la lucha de las legislativas

Las elecciones legislativas de otoño serán no solo un referéndum a la presidencia de Donald Trump; también un factor decisivo sobre su continuidad en la Casa Blanca. La tormenta legal y política en la que está instalado el presidente de EE.UU. –solo en el último mes, su abogado le ha implicado en un delito y un aluvión de testimonios internos cuestionan su capacidad para dirigir el país– han disparado el debate sobre un posible «impeachment», es decir, su procesamiento legislativo.

El jueves por la noche, en un mitin en Montana, Trump habló de ello como una posibilidad real y advirtió a sus seguidores de que el modo de evitarlo es reforzar las mayorías republicanas en el Congreso. El impulso del «impeachment» depende de la Cámara de Representantes, cuya mayoría tiene posibilidades de recaer en el bando demócrata en noviembre. Si eso ocurre y el presidente acaba siendo procesado «será vuestra culpa, porque no fuisteis a votar», les advirtió Trump, que dedicó buena parte de su discurso a cuestionar cómo alguien puede ser sometido a un «impeachment» cuando su gestión del país, en su opinión, es tan buena.

Antes de su intervención, tuvo tiempo de referirse al último escándalo que domina la opinión pública: el artículo anónimo enviado por un alto cargo a «The New York Times» y que habla de una «resistencia interna» a las decisiones temerarias del presidente, que retrata como un peligro para la democracia de EE.UU. Lo calificó de «traición» y, a su autor, de «cobarde sin agallas».

Antes había aludido a ello la primera dama, Melania Trump, en una rara intervención en la opinión pública: «No estás protegiendo a este país; lo estás saboteando con tus acciones cobardes».

Ayer, desde el Air Force One, el avión presidencial, Trump hizo un llamamiento al Departamento de Justicia para que investigue al «enfermo», como tildó al autor del artículo, y aseguró que se planteaba tomar acciones legales contra «The New York Times». Un senador republicano, Rand Paul, sugirió utilizar un detector de mentiras con todos los altos cargos con acceso a reuniones de alto nivel para descubrir al autor.

Al igual que Trump, su antecesor Barack Obama exigió este viernes a sus seguidores que vayan a las urnas en otoño. Las razones son las opuestas: para salvar la democracia frente a la gestión del actual presidente. «Como ciudadano, no como expresidente, estoy aquí para dar un mensaje sencillo: tenéis que ir a votar, porque nuestra democracia depende de ello», dijo en un discurso en Illinois, en el que parece su retorno a la primera línea de la batalla política tras un letargo de año y medio.

Obama: «El síntoma y no la causa»
Obama criticó que Trump «es el síntoma y no la causa» de los problemas del país, y que él simplemente está capitalizando «el miedo y la rabia enraizados en nuestro pasado». Pero el expresidente apuntó, más que a Trump, a sus aliados republicanos en el Congreso, que son quienes se juegan su continuidad en noviembre.

En su visión, son hipócritas que han protegido a Trump para protegerse a ellos mismos. Criticó que «la política del resentimiento y la paranoia por desgracia han encontrado un hogar en el partido republicano» en las últimas décadas, y que no deberían ser «republicanos o demócratas» valores democráticos básicos como negar que la prensa sea la enemiga del pueblo, no perseguir a la gente por su apariencia o confesión y posicionarse en contra de quienes muestra simpatías nazis. La buena noticia, recordó, es que en dos meses hay una oportunidad «de devolver algo de cordura a nuestra política».

El paro da a Trump una buena noticia
Las sacudidas políticas y mediáticas del trumpismo no contagian al empleo, que ha regalado otra buena noticia al presidente de EE.UU. Los datos de agosto, publicados ayer por el Departamento de Trabajo, muestran que la economía estadounidense sumó 201.000 puestos de trabajo en ese mes, con el índice de desempleo estable en el 3,9%.

Es el 95 mes consecutivo en el que EE.UU. gana puestos de empleo, una tendencia positiva que viene de la presidencia de Barack Obama, pero que se ha mantenido y reforzado con Trump. Especialmente bueno es el dato de que el salario por hora creció un 0,4% en agosto y consolida una subida del 2,9% en lo que va de año.

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Author: Pablo Perez