Jugó al fútbol porque sí, porque así lo quiso él y Dios. El espíritu de triunfo que siempre le acompañó no era cosa del azar, sino esfuerzo y largas …
Jugó al fútbol porque sí, porque así lo quiso él y Dios. El espíritu de triunfo que siempre le acompañó no era cosa del azar, sino esfuerzo y largas …