El pasado 30 de mayo, el sacerdote que oficio la eucaristía en la misa para conmemorar la masacre del Día de las Madres del 2018, dijo en la catedral de Managua que la sangre de sus hijos era muestra de la construcción de una nueva Nicaragua.
“Necesitamos una Nicaragua donde la educación les enseñe a pensar y analizar” – El Nuevo Diario