Según un estudio de ONUSIDA, el impacto sobre la producción y la logística ejercido por la COVID-19 podría tener unas consecuencias muy significativas sobre el suministro de la terapia antirretrovírica en todo el mundo. Sin embargo, la organización asegurar “Estar a tiempo de hacer algo para aliviar el daño”
Una encuesta elaborada por ONUSIDA reveló que los confinamientos y los cierres de fronteras impuestos para frenar la COVID-19 están afectando tanto a la producción de medicamentos como a su distribución, lo que puede llevar a subidas de precio y problemas de suministro, incluidas las roturas de stock, en los próximos dos meses.
«Es vital que los países tracen urgentemente planes para mitigar la posibilidad y el impacto de un mayor coste y de una menor disponibilidad de los medicamentos antirretrovíricos», insistió Winnie Byanyima, Directora Ejecutiva de ONUSIDA. «Insto a los países y a los compradores de medicamentos para el VIH a actuar de inmediato para garantizar que todas las personas que actualmente están en tratamiento puedan continuarlo, con el fin de salvar vidas y detener las nuevas infecciones por el VIH».
Afirma ONUSIDA que la producción de los medicamentos antirretrovíricos se ha visto afectada por distintos factores. El transporte aéreo y marítimo ha sufrido grandes restricciones, lo que ha obstaculizado la distribución de las materias primas y otros productos, como los embalajes, los cuales las compañías farmacéuticas necesitan para manufacturar los medicamentos.
ONUSIDA, además menciona que el distanciamiento social y los confinamientos están también reduciendo los recursos humanos disponibles en las plantas de fabricación. La escasez de materiales y mano de obra podría derivar en problemas de suministro y subidas de precios en los próximos meses, debido a lo cual algunas de las pautas de tratamientos de primera línea y terapias infantiles podrían verse muy afectadas.
A pesar de todas estas circunstancias, ONUSIDA hace énfasis que aún hay oportunidad para evitar que todo esto suceda, puesto que muchas organizaciones internacionales están trabajando e invirtiendo en donaciones millonarias para que la producción de medicamentos no se detenga.