Cada sábado, rompiendo la monotonía del confinamiento por el COVID-19, Rubén sube al techo de su casa en una barriada popular caraqueña, toma un micrófono y empieza el show: canta, pone música, recibe llamadas telefónicas, promociona negocios caseros y más.
Rubén Peña canta desde la azotea de un bloque para su gente de El Valle, la zona de Caracas más azotada por el coronavirus