El mayor temor es que un anzuelo pinche la precaria cámara de aire que hace las veces de salvavidas que los mantiene a flote lejos de la costa. Luego vienen los tiburones agarrando sus capturas y tal vez mordiendo sus piernas. Y la corriente que amenaza con arrastrarlos al mar.
[CRÓNICAS DEL SOCIALISMO] Pescadores de La Guaira, acechados por el hambre, retan al mar en precarios salvavidas para poder alimentarse