La desilusión se dibuja en el rostro de la obrera María Ponte cuando sale de una carnicería en Petare, la zona popular más grande y problemática de Venezuela. Entró allí con la esperanza de que algún fenómeno hubiera echado los precios al suelo, lo que le habría permitido comer carne por primera vez este año.
¡HAY HAMBRE! Venezuela, el país que deja de comer carne