Julio Castellanos: La Policía que merece Libertador

Hace unos cuantos años, al inicio de uno de los muchos brotes de protestas antidictatoriales, el entonces presidente Hugo Chávez, hoy fallecido, expresó durante un evento público de su partido, transmitido por la televisora oficial, su deseo de que se nos aplicara a los manifestantes “gas del bueno”. La orden fue dada y fue también entusiastamente obedecida, muchos aspiramos ese gas y fuimos afortunados de sobrevivir, muchos desde entonces han pagado cárcel, tratos crueles y degradantes, exilio o, aún peor, dieron su vida tras la cruel represión institucionalizada. Si hoy hay relativa paz en las calles no es por satisfacción de la ciudadanía, es el silente luto nacional de un país que llora sus heridas abiertas.

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Author: Pablo Perez