Continúa Novak Djokovic en pie en este Abierto de Australia. Al final de la semana que empieza se otea la final, quizá ya sueña el serbio con acariciar esa décima corona que podría levantar el domingo. Su Grand Slam 22, además, para igualar a Rafael Nadal. Pero continúa en pie y entre dudas, aquejado desde el principio del torneo de una lesión en el isquiotibial del muslo izquierdo. «Una montaña rusa», define el tenista. Así vive sus partidos. Ya en octavos después de batir a Roberto Carballés (6-3, 6-4 y 6-0), Enzo Couacaud (6-1, 6-7 (5), 6-2 y 6-0) y Grigor Dimitrov (7-6 (7), 6-3 y 6-4), pero con visitas continuas al fisio durante los encuentros, recuperaciones exprés y mucha incertidumbre. «Estoy preocupado. La lesión es la que es y tengo que afrontarlo día a día. Sé que cada vez será más difícil, pero solo tengo dos opciones: abandonar o continuar. Y yo quiero seguir», aceptaba el serbio, al que le cuesta poner buena cara en las ruedas de prensa porque las alegrías de las victorias se evaporan en ese muslo izquierdo. «Es agotador. Las pastillas hacen efecto, me aplican un poco de crema caliente y ese tipo de cosas. Eso hace efecto primero, luego ya no funciona tanto, después vuelve a funcionar. Es una montaña rusa». Amado y odiado a partes iguales, aunque ha encontrado la redención en Australia después de la deportación sufrida el año pasado, al serbio se le criticaba en el pasado porque ya hubo otras veces en que las lesiones le duraban solo un rato. Se le achacaba que lo hacía por despistar al rival. Visto su lenguaje corporal, no parece ser este el caso: «Mi fisioterapeuta y el equipo médico están haciendo todo lo posible para que pueda competir en cada partido. Hace dos años tenía una circunstancia similar en Australia con otro músculo -abdominal-, tenía un desgarro y tuve que tolerarlo. De alguna forma pude afrontarlo y ganar el torneo. Ahora es diferente, obviamente. Desconozco cómo va a reaccionar mi cuerpo. Espero que de la mejor forma posible». Noticias Relacionadas estandar No Tenis Bautista acaba con la aventura de Murray: «No recordaba que fuera tan horroroso» S. D. estandar No El brutal enfado de Djokovic con un espectador del Abierto de Australia: «Está muy borracho, me ha estado provocando» Inés Romero Porque sabe que todavía lo peor está por llegar. Observa que el día de descanso entre partido y partido ayuda, pero también la exigencia de los rivales se va poniendo cuesta arriba. Este lunes (a partir de las 9 de la mañana, Eurosport), se enfrenta a Álex de Miñaur, todo potencia a sus 23 años, 24 del mundo y espoleado por una grada local a la que quiere enseñar todo lo que lleva dentro. «Estoy preparado para la batalla. Quiero enfrentarle y demostrarle de qué estoy hecho en el mayor de los escenarios», admitía en cuanto supo que su siguiente rival sería Djokovic. De Miñaur, con eñe, tiene sangre australiana por parte de madre, Esther, y uruguaya por parte de padre, Anibal. Y su carrera tenística comenzó con cuatro años en Sídney, donde sus padres regentaban un restaurante italiano, pero pronto tuvo que hacer las maletas hasta España porque el establecimiento hostelero no acabó de despegar. La familia se afincó en Alicante y probaron suerte con un lavadero de coches. Álex prosperaba con el tenis, pero el negocio familiar no encontró solución a la crisis económica española y el dinero para la carrera tenística se acabó. La Federación Española de Tenis no ayudó y hubo que volver a hacer el equipaje. De la mano de la Federación Australiana y de Lleyton Hewitt, De Miñaur encontró por fin acomodo en la tierra de su madre y una continuidad en su crecimiento como tenista. Aunque vive largas temporadas en España, su bandera es la australiana, y Melbourne Park, la pista en la que espera triunfar para devolverle a los australianos el apoyo que recibió para progresar con su carrera tenística. Su tenis es, sin duda, más de pista rápida que de tierra batida. Con ese estilo explosivo de potencia y golpes planos espera lograr la victoria de su vida, por el momento, este lunes ante Djokovic. «De Miñaur es el tipo de tenista que puede causarle muchos problemas a Djokovic si este no está al cien por cien», expone John McEnroe. Y Djokovic no está al cien por cien.