En noviembre del 2022, en primera plana, como parte de un recurso publicitario y fatalmente premonitorio, los Directores de elPeriódico se despedían de sus lectores, para anunciar inmediatamente que se “estaban transformando para seguir resistiendo”. El Periódico se convertía así, en diario digital. Cinco meses y medio después, en un escueto comunicado, El Periódico nos informa que, a partir del 15 de mayo, dejará de visitar nuestras pantallas.
La desaparición de la edición escrita de elPeriódico, era una defunción anunciada. Un enorme pasivo laboral, la dificultad de pagar sueldos a tiempo, disminución de la pauta comercial y el desafecto mostrado por las nuevas generaciones hacia los periódicos escritos eran todos factores, entre otros, que conspiraban contra la rentabilidad de El Periódico, el cual se hundía por debajo de los números de la sostenibilidad. Problema y peligro.
La prensa escrita, navega, en una Guatemala oscurecida por el eclipse de las ideas y el progresivo deterioro de la palabra escrita. La bien intencionada pero ingenua afirmación que la educación era por sí misma, transmisora de la cultura a la totalidad de los guatemaltecos, destruyó la “cultura chancle”, la cultura de la gente de pomada, en un proceso de “democratización” nacional, cuyo único resultado fue el empobrecimiento de la misma, haciéndola cada día más superficial. Las “elitistas” columnas del Dr. Chea Urruela, representante de la “alta cultura” reemplazadas, por la cultura popular de Farruko Pop y Don Mechito. G-POP.
Gilles Lipovetsky y Jean Serroy, los perspicaces filósofos franceses, en su libro La Cultura-Mundo. Respuesta a una Sociedad Desorientada sostienen, correctamente, la idea de la “entronización en nuestros días de una cultura global” que ambos denominan la “cultura-mundo”; sustentada en la desaparición progresiva de las fronteras por obra y gracia de los mercados y la revolución tecnológica-sobre todo en el campo de las comunicaciones-y en la creación de “denominadores culturales”, de los participan sociedades e individuos de los cinco continentes, habiendo conseguido “igualar” pese a tradiciones, creencias y lenguas, a todos los ignorantes del mundo. Borregos del mundo, uníos.
La prevalencia absoluta de la “cultura de masas”, donde la imagen y el sonido prevalecen sobre la moribunda palabra escrita. Tik Tok, The Last Oriental Kingdom, heterogéneo precursor de una era, donde la Inteligencia artificial, elegirá, en un mundo carente para entonces de inteligencia natural, a los próximos presidentes.
En esta “cultura-mundo”, la frontera que tradicionalmente separaba, el periodismo serio del periodismo escandaloso, también fue desapareciendo, haciéndose cada día más menos diáfana. De esta cuenta las noticias pasaron a ser importantes o secundarias, no por su relevancia económica, social, político o cultural, sino por su carácter novedoso, escandaloso o chismoso.
Basta, por ejemplo, hojear Nuestro diario para constatar que el periodismo de nuestra época, siguiendo el “mandato” de los denominadores culturales que prevalecen, entretiene y divierte, informando, fomentando una prensa “Light”, amena, superficial, que informa a miles de guatemaltecos, sin defensas intelectuales, a través del crimen del día, el fútbol, el horóscopo especializado, los devaneos amorosos de la farándula mundial. No es una crítica; es la única realidad periodística rentable. Los lectores sin memoria, sin remordimiento, sin conciencia.
Sin embargo, convertir la información en un instrumento de diversión, conlleva riesgos, porque sin querer queriendo, poco a poco se van abriendo las puertas de la legitimidad, al contenido que antes se refugiaba en el periodismo marginal y clandestino, cuyos protagonista principales son el escándalo, la infidencia, el chisme, la violación de la privacidad, y en peor de los casos el libelo, la calumnia y el infundio porque en efecto no hay mejor forma de entretener, que alimentando, las bajas pasiones de todos nosotros, los cultos e ignorantes mortales.
Es así, como producto de esa transición del periodismo serio, a la legitimación de periodismo marginal, durante años, con una dualidad geminiana permanente, elPeriódico cultivo el periodismo serio, sin duda alguna el mejor periodismo de investigación, con una implacable y draconiana lógica del contrapoder, además del periodismo cultural y una exquisita sección dominical con columnistas nacionales y reconocidas plumas internacionales, alternando, con el periodismo marginal, los chismes dominicales de la leída sección de “El Peladero”.
“El Peladero”, creado por un periodista que hoy se refugia en la radio, y sección que tiene su origen en los chismes de corrillos publicados en Prensa libre por el salvajemente bronceado y libidinoso Petronio Lis, y los arrabaleros y a veces rencorosos chismes de Guicho Cantoral en SIGLO XXI, le otorgo partida de nacimiento a los apodos, en lugar de los nombres propios, y tránsito de la sutil ironía, al insulto velado y a la acusación, a veces infundada.
Este obsceno amancebamiento entre periodistas que privilegiaban la publicación seria y verificada y el periodismo que privilegiaba rumores y chismes sin comprobación alguna constituyo la esencia, la razón de ser, y la marca de “El Periódico” a lo largo de su existencia; información con firma contra opinión anónima. Las dos caras de Jano. Razón de su ávida lectura y a la vez el talon de Aquiles que ocasiono su eventual desaparición. Cenit y Nadir.
Con sus luces y sombras, el cierre de elPeriódico 27 años y medio después de su fundación, marca un hito en la historia del periodismo nacional, adalid del periodismo contrapoder, muchas de sus publicaciones e investigaciones, eran, en cierta medida, tal y como lo afirmaba el General Prusiano Carl Von Clausewits, en su libro “Vom Kriege”, la continuación de la guerra por otros medios. Sin embargo, su Director, en su cotidiano y angustioso ascenso al Himalaya,se encontró, el día menos pensado, con el Sherpa equivocado.
Quiero agradecer a Jose Rubén, por, sin restricción, ni velada censura, y sin compromiso editorial alguno, haberme permitido escribir en elPeriódico en varias etapas de mi vida, sobre todo cuando por una u otra razón, estaba en “disponibilidad” en lo que queda del servicio exterior de mi País, agradecimiento que hago extensivo a los editores, en particular al conciliador y culto Jaime Moreno, a los encargados de la ilustración de mi columna- cosa nada fácil- y a la siempre discreta y profesional María del Carmen Curley.
En un mundo donde la mentira se ha convertido en verdad, en un mundo donde la palabra se encuentra en desbandada, en un país donde otrora las columnas de opinión constituían la columna vertebral de la formación de la opinión pública nacional, me descubro solitario, en mi lejana torre de marfil, incapaz de ubicarme en esa promiscua selva de nuevas jerarquías en que se ha convertido el análisis político y la oferta cultural en mi paisaje, en Miguate linda.
Cuando uno escribe, el lector es uno. Lo mejor está por venir. El destino lo es todo.