“Sin embargo, se mueve” es la frase que Galileo Galilei pronunció obligado por la Inquisición a negar que la tierra gira en torno al sol. Traigo a cuenta este lugar común porque se aplica a la Guatemala de hoy, donde a pesar de la persecución y el asesinato de defensores de derechos y territorios, no se ha logrado eliminar la fuerza más poderosa que nos impulsa a demandar justicia: el deseo común de bienestar.
La historia es cíclica como una espiral caprichosa que no siempre va para adelante. Lo que estamos viviendo en estos días es una caída dolorosa. Tropezamos, pero quizá damos ahora los pasos atrás que preceden a los grandes avances. Para alcanzar el bienestar colectivo y la paz social, las necesidades básicas de todas las personas deben quedar satisfechas. Esas son las ideas y propuestas que los poderosos rechazan porque afectan sus intereses. Nosotras y muchísimas personas deseamos que Guatemala sea un lugar donde vivir con Dignidad no sea un privilegio inalcanzable. Aunque a veces sintamos que estamos despeñándonos en el abismo creado por la corrupción, es necesario asirse con fuerza a la dignidad como el náufrago al madero. Recordemos que por mucho que dure una dictadura, siempre habrá un pueblo que la derribe. La defensa de nuestras libertades es el cimiento de la Dignidad