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Edición en español Miércoles 7 de octubre de 2026

Jon Rahm se queda colgado en el desempate

Después de haber recuperado la senda ganadora esta temporada en Hong Kong, ahora la vista de Jon Rahm está centrada en volver a conseguir un grande. De los dos que tiene, el Masters de Augusta es el que más le satisface y, al celebrarse a primeros de abril, conviene afinar la puesta a punto cuanto antes. El vasco ha demostrado en este inicio de año estar a un alto nivel competitivo (un título, dos segundos puestos y un quinto fue su prestación inicial en la liga árabe) y el torneo de esta semana en Sudáfrica iba a marcar el punto exacto de su preparación. Y demostró estar al más alto nivel, ya que se movió por el campo de Steyn City como un auténtico campeón, dominando el escenario y concluyendo las tres primeras rondas con un solo ‘bogey’ en su casillero. Esto le permitió salir a la última vuelta a dos golpes de Bryson DeChambeau (vencedor la semana anterior en Singapur), con la intención de ponerle las cosas lo más difíciles posible al estadounidense. Y vaya si lo hizo. En su línea de ser una apisonadora, fue sembrando dudas en su oponente a medida que le rebajaba golpes en su casillero. La primera vuelta la pasó con cuatro de menos, pero lo mejor llegó en el siguiente agujero: jugó un perfecto par 5 en solo tres impactos. Después de un ‘driver’ prodigioso al centro de la calle, la dejó con el hierro a metro y medio para sellar un ‘eagle’ con absoluta confianza. Mientras tanto, DeChambeau se estancaba en un -26 total que ya no sería capaz de mover en toda la segunda vuelta, y de esto se aprovechó el vizcaíno, que, con dos ‘birdies’ más en el 14 y en el 16, forzó un desempate en el que todo parecía ir a su favor. La salida del ‘playoff’ volvió a dejarla en el centro de la calle, mientras que el californiano se iba a una zona embarrada de la izquierda. Se benefició de un dropaje sin penalidad y fue entonces cuando enganchó el tiro del torneo, dejándola a cuatro metros de la bandera, con opciones de ‘eagle’. Esto presionó al de Barrica, que la tiró a la arena y ahí ya supo que se le acababa de ir el triunfo. Lo importante, no obstante, fue la sensación competitiva que mostró Rahm durante toda la semana (con -7 y -8 para rematarlo) y los buenos augurios que deja de cara a volver a enfundarse la chaqueta verde.

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