Kuss aprovecha una nueva siesta de Vingegaard para conquistar las Dolomitas

En una nueva tarde de siesta para Vingegaard , a veces desesperante la calculadora mental del genio danés, la gloria fue a parar a su compañero Sepp Kuss . El estadounidense culminó en el último ascenso de la tarde una espectacular remontada al italiano Ciccone , al que el cansancio y la frustración le pasaron factura, y fue el corredor del Visma el que firmó la conquista de Las Dolomitas. En un Giro anestesiado por el absoluto dominio de Jonas Vingegaard , son muchos los ciclistas que aprovechan los descansos programados del gigante nórdico para deslumbrar, para llevarse aunque sea un pequeño botín para sus vitrinas. Una realidad que emergió de nuevo en la etapa 19 cuando Ciccone y Rubio, agitadores habituales en la últimas semanas, escaladores sobrados de gasolina, construyeron una pequeña escapada a 70 kilómetros de meta, coincidiendo con el ascenso al Traguardo Volante de Palafavera, integrado en las siempre bellas e intimidantes Dolomitas. Pese a que la jornada se había iniciado tristona por el abandono del ecuatoriano Narváez debido a una caída el miércoles, italiano y colombiano revivieron los ánimos del pelotón con su enésima batalla cuesta arriba, precioso duelo por las migajas de Vingegaard y con el sueño en el horizonte de una victoria que revalorizase tanto esfuerzo. Sin embargo, los endiablados picos alpinos no tenían ninguna intención de facilitarles la travesía. Así, con el paso de los minutos, el grupo perseguidor, formado por De la Cruz, Crescioli y Kulset, acabó por engullir a los prófugos, reestructurado el guion de una carrera que pedía a gritos la aparición de su amo, pues Ciccone , si seguía triturando puertos a su paso, le iba a arrebatar al danés el liderato de la clasificación de montaña. Una profecía cumplida en el Passo Giau, triunfante el pedaleo del ciclista de Chieti, desatado sin la sombra del líder escandinavo a la vista, a casi tres minutos Vingegaard de la cabeza de carrera cuando solo faltaba 33 kilómetros para el final. Pero cuando parecía que el italiano tenía bajo control la situación, Rubio volvió a la carga, no solo deportivo el roce de los dos favoritos, también dialéctico, visiblemente enfadado el transalpino con el colombiano del Movistar tras casi juntar codos. Fuegos artificiales que sirvieron de previa para el último desafío de la tarde, la cumbre del Piani di Pezze. Ciccone, apoyado por decenas de sus compatriotas, se adentró en la boca del lobo con un minuto de ventaja y empujado por la rabia (le soltó el brazo a un aficionado con la bandera brasileña) mientras Gee, Pellizzari y Kuss se organizaban en una dramática persecución. Precisamente, fue este último el que sentenció de muerte al italiano, fundido tras un esfuerzo heroico y que tuvo que conformarse con el tercer puesto, superado por Gee y Kuss, gran triunfador de la etapa.

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Author: Pablo Perez