
En la Avenida del Puerto, el corazón histórico y turístico de La Habana, la sede principal del Grupo de la Administración Empresarial S.A. (Gaesa) no tiene un solo cartel que lo identifique pese a ser el conglomerado empresarial más poderoso de Cuba. Durante décadas, ha operado bajo un estricto secretismo mientras se apoderaba de los sectores más lucrativos del país, consolidándose como el verdadero centro de poder en la isla.
Por ABC.es
Controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y un reducido grupo de familias de la élite con Raúl Castro a la cabeza, Gaesa pasó de ser una empresa menor a consolidarse como un Estado dentro del Estado.
Hoy maneja más del 70% de la economía cubana y el 95% de sus finanzas. Su fortuna se calcula en más de 20.000 millones de dólares (17.558 millones de euros), superior a las reservas internacionales de países como Ecuador, Paraguay o República Dominicana.
El grupo de empresas opera de forma opaca, sin rendir cuentas ni publicar estados financieros. Mientras, el régimen somete a la población a la más extrema crisis en seis décadas y culpa de todo al bloqueo de Estados Unidos.
Del Período Especial al poder absoluto
La génesis de Gaesa se remonta a los años noventa. Tras la caída del campo socialista y el fin del millonario subsidio soviético, Cuba se hundió en una devastadora crisis conocida como Período Especial. Para garantizar la supervivencia financiera militar, el general de Cuerpo del Ejército Julio Casas Regueiro, bajo el amparo del entonces ministro de las FAR, Raúl Castro, fundó Gaesa.


Para el año 2006, cuando Fidel Castro enfermó y entregó el poder a su hermano Raúl, Gaesa era una empresa menor. «Lo más importante que tenía en ese momento era Gaviota, y competía de igual a igual con otras compañías del Ministerio de Turismo», explica a ABC Emilio Morales, presidente y consejero delegado de Havana Consulting Group.
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