¿Hay razones para alarmarse por los sismos cerca de La Tortuga? La explicación de una especialista

Imagen referencial generada con IA

 

La ingeniera geóloga Luiraima Salazar informó este 19 de julio que la actividad sísmica en Venezuela continúa dominada por movimientos de baja magnitud y microsismicidad, principalmente en el centro-norte del país, mientras explicó que la escasa profundidad de algunos eventos, como el registrado durante la madrugada en La Guaira, puede hacer que sean ampliamente percibidos por la población.

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En su Reporte Sísmico 21 publicado en su cuenta de X, Salazar señaló que el comportamiento general continúa siendo consistente con un proceso de reajuste tectónico posterior al doblete del 24 de junio. Según explicó, hasta el momento no existen evidencias de un incremento sostenido de las magnitudes, aunque advirtió que esto tampoco permite afirmar que la actividad sísmica terminó.

Entre los eventos destacados mencionó un sismo de magnitud 3.0 y 3,9 kilómetros de profundidad registrado a las 2:08 de la madrugada en La Guaira, así como otro de igual magnitud en Boca de Aroa. También se reportaron movimientos de entre 2.0 y 2.7 en sectores como Naiguatá, Caracas, Los Teques y La Victoria.

Asimismo, Salazar explicó que numerosos usuarios recibieron inicialmente una alerta del sistema Android Earthquake Alerts de Google que estimó preliminarmente el movimiento de La Guaira en magnitud 4.1. Posteriormente, Funvisis estableció una magnitud de 3.0, con una profundidad de 3,9 kilómetros y epicentro ubicado nueve kilómetros al oeste de La Guaira.

La especialista aclaró que la diferencia entre ambas estimaciones “es completamente esperable desde el punto de vista sismológico y no debe interpretarse como una contradicción entre ambas fuentes”. Explicó que el sistema de Google utiliza los acelerómetros de teléfonos Android para generar estimaciones automáticas en pocos segundos, mientras los organismos especializados procesan posteriormente la información obtenida mediante estaciones sísmicas calibradas para precisar la magnitud y localización.

En ese sentido, la ingeniera geóloga destacó que la magnitud y la intensidad percibida son conceptos diferentes. “Un sismo M 3.0 con un hipocentro de apenas 3.9 km de profundidad puede alcanzar intensidades III e incluso IV en la escala de Mercalli Modificada en las zonas más cercanas al epicentro, siendo mayormente percibido por buena parte de la población sin ocasionar daños estructurales significativos”, explicó.

Por otra parte, Salazar reportó un pequeño enjambre sísmico al sur y sureste de la isla La Tortuga, con eventos de magnitudes 2.9, 3.6, 3.4, 2.7 y 2.4. La especialista consideró que la cercanía espacial y temporal de los movimientos sugiere un proceso localizado de reajuste tectónico, pero aclaró que la información disponible no permite atribuirlos a una estructura geológica específica.

También destacó actividad en el oriente venezolano vinculada al sistema de fallas de El Pilar, con dos movimientos de magnitud 3.1 registrados entre el 18 y 19 de julio. “Ambos eventos son consistentes con la actividad tectónica propia del sistema de fallas de El Pilar y no deben interpretarse automáticamente como réplicas directas asociadas al doblete sísmico del 24 de junio”, sostuvo.

Finalmente, Salazar insistió en que el enjambre detectado cerca de La Tortuga no constituye por sí mismo una señal de un terremoto inminente y recordó que la ley de Båth tampoco permite predecir futuros movimientos. Recomendó mantener los planes familiares de emergencia, revisar las edificaciones previamente afectadas y consultar información oficial. Además, aseguró que ninguno de los eventos analizados presenta características que indiquen una amenaza de tsunami para las costas venezolanas.

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Author: Pablo Perez