La batalla 2030: el título de España contra el impresionante 'lobby' de Marruecos

Acabado el Mundial de fútbol , los locos del balón ya descuentan las hojas del calendario para el siguiente. Será en 2030, dentro de cuatro años, organizado por España, Portugal y Marruecos. Y antes de que empiece, hay algunos partidos por jugar. El más importante es dónde se disputará la final del torneo. Aunque en un principio se sobreentendía que el Santiago Bernabéu sería el estadio elegido, y el reciente título conquistado por España parece reforzar la candidatura, la FIFA no lo ha confirmado –se supone que lo anunciará en 2027–. En cualquier caso, Marruecos no lo va a poner fácil. Primero, porque ha proyectado el Gran Estadio Hassan II de Casablanca, con capacidad para hasta 115.000 espectadores. Y segundo, porque «tiene un lobby impresionante, con influencia en las máximas instancias. La historia del Real Madrid y el Bernabéu puede pesar; sin embargo, lo que hay por detrás es algo que nos vamos a perder y esta gente maneja muy bien los despachos», asegura Pablo Franco , entrenador español que ha ganado la última liga marroquí con el Maghreb Fez. Al margen de lo político, en lo meramente deportivo Marruecos «va a ser un claro candidato al título». Así lo cree Jorge Vilda , entrenador de la selección española femenina campeona en 2023 y ahora al frente de nuestras vecinas africanas. Desde luego, hay motivos para pensarlo. Marruecos no sólo ha competido en los tres últimos Mundiales con una trayectoria más que ilusionante –semifinales en 2022 y cuartos de final en este 2026–, es que da la sensación de que no para de producir talento. Los Benatia, Boussoufa o Belhanda dejaron paso a los Ziyech, Boufal o En-Nesyri y estos a los Bouaddi, El Aynaoui, Brahim o Saibari, que se han sumado a otros con más bagaje como Bono, Achraf, Mazraoui, Ounahi o Brahim para armar un equipazo. En resumen, un hueso durísimo de roer que ejercerá de anfitrión y al que, seguro, se seguirán añadiendo grandes refuerzos. No obstante, lograron la medalla de bronce en los últimos Juegos Olímpicos de París y son los actuales campeones del mundo sub-20 . «Me recuerda a lo que se hacía en la federación española hace 30 años, cuando las categorías inferiores empezaron a ganar Europeos y Mundiales. Se está invirtiendo muchísimo dinero en fútbol; en infraestructuras y recursos humanos. A nivel de estadios están entre los cinco mejores países y han traído a profesionales muy válidos que les van a aportar un plus en conocimiento y experiencia. Los resultados están ahí», afirma Franco. El entrenador madrileño ha llevado a la gloria al Maghreb Fez tras 41 años de sequía en el club y siendo el quinto presupuesto de un campeonato que se retrasó varias veces hasta solaparse de forma inevitable con el Mundial. «Jugamos las últimas ocho jornadas cada tres días con un calor terrible; fue muy complicado. Pusieron como condición que los partidos no podían coincidir con los del Mundial, por lo que hubo algunos a las tres de la tarde con 46 grados», contextualiza sobre una liga que considera «por encima de las de Portugal, Holanda o Bélgica». Y eso que únicamente Munir El Kajoui y Ahmed Reda Tagnaouti, los dos porteros suplentes de Bono en la selección, juegan allí. «Lo primero que tienen es lo más importante: la materia prima. Los y las futbolistas. Cuando vas por la calle en Marruecos, ves a muchísima gente jugando al fútbol. Aparte, hubo un proyecto en el que se hicieron un montón de campitos de hierba artificial de cinco contra cinco y a todas horas están jugando . Por otro lado, hay pasión por prosperar. Hace unos años, en un discurso, el Rey dijo que había que potenciar el deporte –también el femenino–, y cuando el Rey habla todo el mundo se pone en funcionamiento», cuenta Vilda, a punto de comenzar con el combinado nacional femenino la Copa de África, donde Marruecos jugará en casa y «la exigencia es máxima». Vilda fue reclutado en octubre de 2023, nada más proclamarse campeón con España . «En todas las reuniones que tuvimos, que fueron bastantes, vi que era un proyecto valiente, que había mucho trabajo por delante pero que lo más importante lo teníamos: buenos mimbres de jugadoras, apuesta de estabilidad en el tiempo y gente involucrada. Es una oportunidad en un país que está en plena explosión deportiva», explica. Preguntado por las posibles similitudes con la selección femenina española, que en un abrir y cerrar de ojos transitó de ni siquiera clasificarse a las competiciones a ganarlas, responde: «Estamos intentando ir rápido en ese camino. Realmente, trabajando de forma concienzuda no se llevan muchos años. En España, cuando conseguimos ser campeonas del mundo, ya llevábamos 20 años dando pasos muy grandes. Aquí todavía falta tiempo, pero se tiene el gen por lo competitivas que son, por el talento y por la pasión que hay por el fútbol en el país». Y cuando se le pide que describa las instalaciones de la federación marroquí en Rabat, la capital, Vilda declara que es «el mejor complejo que he visto en el mundo, y conozco bastantes. Son 37 hectáreas con 13 campos de hierba natural, tres de hierba artificial, uno de ellos cubierto, cuatro residencias, un centro médico con dos quirófanos, dos centros de recuperación, restaurantes… y ahora lo han ampliado con un nuevo centro médico y con algunos campos más de entrenamiento que tienen pantallas grandes para poder hacer la transferencia del análisis de vídeo al campo directamente». Ubicada en la misma zona se encuentra la academia Mohamed VI , que según Franco «básicamente capta a los mejores talentos del país para darles formación de elite desde que son niños, y de ello también se retroalimenta la selección». Franco analiza a los marroquíes como futbolistas «muy técnicos, muy competitivos, físicamente bien dotados y a los que quizá les puede costar más la comprensión del juego». Mientras, Vilda desgrana que «destacan más por calidad que por físico, hay regateadores y tienen algo que te da la manera de vivir y la cultura, que es adaptarse y competir en cualquier situación». «La selección aquí es una locura, cuando juega se para todo. Y si es por la noche, la gente no duerme ni deja dormir. Hay un gran sentimiento patriota», expone el entrenador del Maghreb Fez. Por su parte, Vilda señala que «es una pasada, lo comparo con Argentina: se vuelcan».

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Author: Pablo Perez