Durante años, los mercados vivieron con una convicción: si la Reserva Federal mantenía los tipos de interés sin cambios, los costes de financiación también permanecerían estables. Esa relación ha empezado a romperse. Esta semana quedó demostrado por partida doble. Primero, porque la ‘Fed’ decidió mantener el precio del dinero y, sin embargo, el rendimiento de la deuda pública estadounidense siguió subiendo hasta máximos desde 2007 . Después, porque el dato de crecimiento del segundo trimestre –un PIB del 1,5%, por debajo de lo esperado– volvió a mover el mercado de bonos, aunque por razones distintas. Para muchos ciudadanos resulta desconcertante. Si la ‘Fed’ no sube los tipos, ¿por qué aumentan los intereses que paga el Estado? La respuesta es sencilla,… Ver Más