El evento UFC 329 dejó algunas conclusiones claras. La primera de ellas fue que la expectación por ver de nuevo a Conor McGregor a un gran nivel se esfumó para siempre. La segunda es que Paddy Pimblett ha demostrado que tiene material para ser una de las mayores estrellas de la UFC. Y es que la lesión de The Notorious llegó cuando apenas habían transcurrido 69 segundos de combate, momento en el que el luchador inglés ya vislumbraba un cambio de era en la mayor liga de artes marciales mixtas del mundo. El irlandés, que regresaba al octágono tras cinco años de ausencia, sufrió una grave lesión en la rodilla durante su combate ante Max Holloway, poniendo fin de forma abrupta a una de las noches más esperadas por la compañía. Mientras el mundo de las artes marciales mixtas asimilaba el inesperado desenlace, el británico no dudó en lanzar un mensaje que reflejó su creciente ambición. «¡Dios mío! ¿McGregor ya está acabado?», exclamó Pimblett al conocer lo ocurrido. Lejos de mostrar cautela, el peleador de Liverpool fue todavía más contundente: «Se acabó, el chico nuevo está en la ciudad. Ahora puedo convertirme en la cara de la UFC », afirmó, convencido de que la ausencia prolongada del irlandés abre una oportunidad única para asumir el protagonismo de la mayor empresa de MMA del mundo. Las declaraciones no tardaron en generar repercusión entre aficionados y analistas. McGregor ha sido durante la última década el mayor reclamo comercial de la UFC, pero las lesiones, la inactividad y las polémicas fuera del octágono han reducido notablemente su presencia. La derrota frente a Holloway, provocada por una lesión apenas iniciado el combate, alimenta las dudas sobre su futuro competitivo. Pimblett, por su parte, atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera. En la misma velada firmó una espectacular victoria por sumisión sobre Benoît Saint Denis en apenas 52 segundos , un triunfo que volvió a colocarlo entre los nombres más mediáticos de la división de peso ligero. Su combinación de espectáculo dentro de la jaula y una personalidad capaz de atraer la atención de los medios le ha permitido consolidar una enorme base de seguidores. A todo ello hay que sumarles las últimas derrotas de las que hasta entonces eran algunas de las mayores estrellas de la compañía: Khamzat Chimaev, Alex Pereira e Ilia Topuria. Con ese contexto, sus palabras resonaron en los corrillos de las artes marciales mixtas. «Se acabó; el chico nuevo está en la ciudad», insistió el inglés, convencido de que la UFC necesita una nueva gran estrella si McGregor vuelve a alejarse de la competición . Aunque todavía queda camino para igualar el impacto global del excampeón irlandés, Pimblett considera que el momento de tomar el relevo ha llegado. La lesión de McGregor podría marcar el final definitivo de una era y, al mismo tiempo, el comienzo de otra. Al menos así lo interpreta Paddy Pimblett, quien ya se postula públicamente como el próximo gran rostro de la UFC con una frase que no pasó desapercibida: «Ahora puedo convertirme en la cara de la UFC». No obstante, es innegable que excampeones como Topuria, Chimaev o Pereira todavía tienen un mayor impacto dentro del deporte que el inglés. Pero los próximos tiempos serán determinantes para colocar las piezas en orden.