Estamos ante una fase de reconfiguración estructural del orden global, no de un caos perpetuo. Lo que percibimos hoy como inestabilidad constante es, en realidad, el periodo de transición entre las reglas del siglo XX y las nuevas dinámicas geopolíticas del siglo XXI. Los conflictos militares y comerciales tienen un fondo ligado a precisos intereses. El caos actual es indudable, pero es importante saber interpretar por qué ha finalizado en objetivos precisos: control y liderazgo mundial a través de energía, recursos naturales, desarrollo tecnológico y crecimientos económicos. En cuanto a la primera y a los segundos, la transición es como un campo de batalla. Empieza a dibujarse un nuevo mapa de dependencia: la transición hacia energías limpias no ha eliminado… Ver Más