
La economía venezolana sigue atrapada en un laberinto donde el mercado cambiario dicta las reglas del juego. Entre enero y julio de 2026, el Banco Central de Venezuela (BCV) intervino con aproximadamente US$ 9.000 millones en un intento titánico, y de enorme costo, por domar la brecha cambiaria. Sin embargo, la tasa paralela resiste y marca pauta porque la demanda de divisas supera con creces la oferta oficial, creando una severa distorsión que condena a las empresas formalizadas a vender sus productos a la tasa del ente emisor, mientras adquieren parte de sus insumos en el mercado negro, disparando irremediablemente los precios.
Por: Descifrado
La estrategia más reciente de la autoridad monetaria ha parecido apuntar a igualar la tasa de cambio del euro con el mercado paralelo o marcadores alternativos como Binance. No obstante, lejos de calmar las aguas, durante los últimos días de agosto la maniobra solo ha provocado que la brecha muestre una tendencia a ampliarse de nuevo.
Esta incesante sed de divisas desnuda por completo la falta de un programa económico consistente, bien diseñado y que se aplique de forma efectiva. Mientras no exista certidumbre estructural, cualquier esfuerzo por cerrar la brecha será insuficiente frente a un mercado que seguirá buscando refugio a cualquier costo.
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