Cambió de guion Moha Attaoui. El mago del suspense, el nuevo Hitchcock, esta vez optó por salir en cabeza. Attaoui no quiso repetir su táctica habitual, la que le suelen indicar sus entrenadores y llena de ansiedad a los aficionados, que se desesperan al verle tan atrás. Esta vez no fue así. En la final de los 800 metros, tras el disparo inicial, el de Torrelavega se situó en la cabeza del pelotón sorprendiendo a todos. Rompió con todo lo imaginable y cambió el desarrollo de la película de golpe. Al paso por los 400 metros (en un ritmo lento de 53.4) el cántabro iba en cabeza, junto al sorprendente croata Broudek. Justo en la campana que anunciaba la última vuelta se produjo el ataque de Mark English, el irlandés de apellido engañoso, que se situó detrás del croata. Attaoui era tercero a los 500 metros, aguantaba bien. En la última recta se esperaba el ataque del español pero ya comenzó a dar la impresión de ir vacío. Miro atrás varias veces, justo de fuerzas, para verificar si estaba en posición de medallas. Y lo estaba. Apretó los dientes y cruzó la meta tercero con 1:45.71. El extremeño Barroso se le acercó tanto que estuvo a punto de arrebatarle el bronce: fue cuarto con 1:45.75). La victoria fue para el irlandés English, con diferencia el más veterano de los finalistas, con 1:45.26 y la plata para Broudek. La final se había celebrado sin el concurso del inglés Burgin, uno de los favoritos, que se lesionó en el calentamiento previo y no pudo disputar la prueba. Antes de viajar a Birmingham, Attaoui nunca escondió su ambición. En la entrevista que concedió a ABC, antes de los campeonatos, dijo claramente: “Voy a Birmingham a por la medalla de oro”. No ha sido posible, pero el mediofondista de Torrelavega ha luchado con fuerza en una carrera intensa, de gran belleza táctica.