Birmingham es para gigantes

Suena raro, pero nunca antes se había celebrado unos Europeos de atletismo en Gran Bretaña. El honor le corresponderá a Birmingham y al coqueto Alexander Stadium (18.000 espectadores), escenario de unos campeonatos que reunirán a un gran número de estrellas continentales y en el que Jakob Ingebrigtsen y Armand Duplantis, seguramente las más brillantes de todas, serán los encargados de inaugurar y clausurar la competición. El noruego abre el campeonato este lunes en la final de 5.000 metros; el sueco lo cerrará el próximo domingo en la pértiga. Entre medias, siete jornadas de atletismo de alto nivel y una prueba, el 800 femenino, que concentrará buena parte de la atención. Ingebrigtsen reaparece esta primera noche después de una temporada sin competir y de una operación en el tendón de Aquiles izquierdo. Corre solo el 5.000 y renuncia al doblete con el 1.500 que ya logró en Berlín, Múnich y Roma, los tres últimos Europeos. Pero su rendimiento en Birmingham es una incógnita. «Si esperas a tener una preparación perfecta, unas condiciones perfectas y un momento perfecto, esperarás toda la vida», escribió a finales de junio desde su concentración en Sankt Moritz. El Europeo es, por tanto, una prueba de nivel para él, confirmada ya su presencia en el 1.500 de la Diamond League de Zúrich y plaza garantizada en el Ultimate Championship de Budapest, en septiembre, como vigente campeón olímpico de los 5.000. En Birmingham, el noruego tendrá enfrente a Isaac Kimeli y Jimmy Gressier, plata y bronce mundiales en Tokio el año pasado, y a Dominic Lobalu, campeón europeo de 10.000 en Roma y autor este verano de un 12:52.54. El último día queda para el particular espectáculo de Duplantis. El sueco busca su cuarto título europeo consecutivo y, cómo no, ampliar en un centímetro el récord mundial, que ahora posee con 6,31 metros. Lo ha elevado quince veces; lo ha batido en Juegos Olímpicos, Mundiales al aire libre y Mundiales bajo techo, pero nunca en unos Europeos. Mondo llega a Birmingham después de una temporada irregular al aire libre, con derrotas en Estocolmo -no pasó de 5,80- y Londres, donde se retiró con molestias en el muslo. También acumula varios intentos fallidos sobre esos 6,32 que, con todo, aún no tienen carácter de obsesión. Su agente asegura que se ha recuperado de esos problemas físicos. Como suele ocurrir últimamente, sus posibilidades de plusmarca mundial dependerán en gran medida de la exigencia de sus principales rivales: Emmanouil Karalis, que ya se elevó por encima de 6,17 bajo techo, y el noruego Sondre Guttormsen, tres veces por encima de los seis metros este curso y con un tope de 6,06. Entre uno y otro asomarán nombres como el de Miltiadis Tentoglou, doble campeón olímpico de longitud, de nuevo en su mejor momento tras brincar hasta los 8,66 metros hace apenas dos semanas; y el del italiano Lamont Marcell Jacobs, vencedor de los 100 metros en los dos últimos Europeos, que sorprendió al mundo con unos asombrosos 9.67 en Eisenstadt. Habría sido la segunda mejor marca de todos los tiempos de no ser por los 4,1 metros por segundo de viento a favor. Su registro no entrará en los libros, pero sus rivales británicos sí lo tendrán presente. El 800 femenino propone, además, la carrera que puede comerse el campeonato: un mano a mano entre la británica Keely Hodgkinson y la suiza Audrey Werro, con una invitada de lujo, la neerlandesa Femke Bol. Hodgkinson (1:54.33 este año) defiende el título en casa ante una Werro que logró en junio la tercera mejor marca de la historia: 1:53.80. Las dos se han acercado más que nunca a un registro que parecía inamovible: el 1:53.28 de Jarmila Kratochvilova, récord mundial desde 1983. Y en plena batalla entre ambas apareció Bol. O Broeders-Bol, atendiendo a su nuevo apellido de casada. La neerlandesa dejó los 400 vallas para comprobar hasta dónde podía llevar su velocidad en las dos vueltas y, en apenas cuatro carreras al aire libre, ya está en 1:55.60. No posee todavía la experiencia de sus rivales sobre la distancia, pero ha ganado Mundiales y Europeos con enorme solvencia. «No creo que un Europeo sea el mejor lugar para batir el récord del mundo, porque el objetivo es ganar una medalla», explicaba estos días Werro. Hodgkinson también ha rebajado las expectativas: tres rondas en tres días, sin liebres y con la presión del campeonato, exigirán quizá un esfuerzo excesivo para intentar la heroicidad. Los expertos coinciden en que no ha sido un verano de grandes marcas para el atletismo español. Pero los números no rebajan las expectativas. Como poco, se espera repetir las ocho medallas de Roma 2024, aunque la lista de candidatos es bastante más extensa. Los relevos de las balas naranjas y la marcha, con María Pérez y Paul McGrath como puntas de lanza en el medio maratón, aspiran a tirar del carro. De ahí pueden salir varios podios. Después, las miradas apuntan a Mohamed Attaoui (800) y Quique Llopis (110 vallas) como aspirantes a todo. También a Dani Arce, tercero del ranking europeo del año en 3.000 obstáculos. Adrián Ben y Mariano García cuentan en las quinielas del 1.500, no tanto por sus marcas como por su experiencia e inteligencia competitiva. Fátima Diame y Tessy Ebosele (longitud), Jael Bestué (200), Marta García (5.000), los equipos de maratón… Las opciones se multiplican entre los 93 atletas que han viajado a Birmingham, la segunda convocatoria más extensa de la historia.

Clique aqui para ver articulo original

Author: Pablo Perez