
Ella fue al médico porque tenía un dolor fuerte de oído y, al ser examinada, supo que estaba embarazada de seis semanas y cuatro días. El ultrasonido mostraba un embrión alojado en el útero y otro en una trompa. Después tuvo dolores, sangrado, la llevaron a una sala de emergencias y ahí le informaron que para salvar su vida necesitaba una cirugía urgente que en Florida es ilegal, que tenía que viajar a Carolina del Norte para hacerla allá. “Me dijeron que mi vida corría peligro. Tuve que viajar sola y regresar con dolor, náuseas, mareos, sangrados”, relata ella, una mujer de origen centroamericano residenciada en Miami, que ha pedido ocultar su nombre y nacionalidad por temor a represalias.
Por El País
Desde que Florida prohibió el aborto a las seis semanas de gestación, en mayo de 2024, se ha triplicado el número de personas embarazadas que viajan fuera del Estado para obtener estos procedimientos médicos: de 2.800 en 2023 a 10.200 en 2025, según datos del Instituto Guttmacher, una ONG que defiende la salud sexual y reproductiva, publicados a finales de julio. Carolina del Norte es el Estado más cercano donde pueden acudir las pacientes más allá de las seis semanas de embarazo; allí el número de floridianas recibidas desde que comenzaron las prohibiciones aumentó más de diez veces.
Tras la reforma a la ley en Florida se consolidó también una gran franja de territorios en el sureste de Estados Unidos que restringen el aborto: Georgia y Carolina del Sur, a las seis semanas; Alabama, Misisipi y Tennessee, por completo, lo mismo que Arkansas, Luisiana, Oklahoma y Texas. “Los residentes de Florida están en una parte del país donde la atención de aborto no está disponible más allá de las seis semanas en ningún Estado cercano. Cuando miras el mapa, Carolina del Norte es el primer Estado geográficamente al que puedes acceder. También vemos personas que van a Virginia, un poco más hacia el norte, y a Nueva York”, explica Kimya Forouzan, asesora principal de políticas estatales en el Instituto Guttmacher, en conversación con EL PAÍS.
En Carolina del Norte, la prohibición gestacional es de 12 semanas, pero el viaje es costoso y prohibitivo para pacientes de bajos recursos. El periodo de espera para obtener atención es de hasta 72 horas y con frecuencia las personas que buscan atención deben hacer hasta dos viajes o quedarse varios días.
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