«Cree que el juego le rinde cuentas a él»: UEFA, Concacaf y AFC estallan contra Infantino

Ni una sola vez aparece su nombre, y sin embargo está en cada línea. La UEFA , la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) difundieron este lunes una «Carta abierta a la familia del fútbol», firmada por sus tres presidentes —Aleksander Ceferin, Victor Montagliani y el jeque Salman bin Ibrahim Al Khalifa— y sus tres secretarios generales, que constituye el documento más duro emitido contra Gianni Infantino en sus diez años de mandato. Es la primera vez que las tres confederaciones plasman su ofensiva por escrito y de forma conjunta, y el texto va mucho más allá del fallido plan de venta del Mundial : cuestiona frontalmente la legitimidad de quien dirige la FIFA. «El fútbol no pertenece a ningún individuo ni a ninguna institución», arranca la misiva. Todo lo que sigue es la explicación de por qué esa frase es hoy una acusación. El núcleo del documento es demoledor. Las confederaciones sostienen que «cuando la confianza se rompe mediante el engaño, cuando un individuo se coloca por encima del colectivo que le confió la autoridad, ese deber ha sido abandonado». Y desmontan una a una las disculpas que la FIFA envió la semana pasada a sus 211 federaciones: el organismo, dicen, trata el escándalo «como un fallo de comunicación, cuando lo que el fútbol presenció fue un fallo de juicio». La carta va más lejos y atribuye intencionalidad al método: una propuesta impulsada con un calendario comprimido, sin consulta real y empujada hacia una fecha límite antes de que las federaciones pudieran examinarla «no es el producto de un descuido: es el producto de un diseño concebido para limitar el escrutinio». La conclusión no deja resquicio: intentar vender una participación del Mundial no fue un traspié de procedimiento, sino algo «inherentemente erróneo», «una ruptura fundamental de la confianza con las propias instituciones a las que la FIFA existe para servir». El pasaje más venenoso apunta a la escenografía con la que Infantino intentó pasar página. La semana pasada, el presidente difundió en Instagram que su «Management Board» le había ratificado en una reunión en Rabat; la carta revela lo que había detrás de aquella foto con el pulgar en alto: según reconoce la propia correspondencia de la FIFA, en aquel cónclave solo estuvo presente un cargo electo. Ni miembros del consejo ni federaciones fueron invitados: únicamente la cúpula administrativa, empleados del organismo, y ni siquiera al completo. Para los firmantes, ese episodio «no es la conducta de un custodio del juego, sino de quien cree que el juego le rinde cuentas a él» . De las palabras, la carta pasa a las exigencias , y son de las que dejan huella. La FIFA había prometido presentar un informe completo sobre lo sucedido a su propio consejo; las confederaciones lo rechazan de plano y reclaman que la revisión la realice «un tercero plenamente independiente» , ajeno a la FIFA, a su personal y a cualquier actor del fútbol: «La administración de la FIFA no debe desempeñar papel alguno en la investigación». A ello se suma una frase con inconfundible aroma jurídico: «todos los documentos y registros relevantes deben preservarse», conforme a una comunicación previa de la UEFA sobre conservación de pruebas. Quien pide que no se destruyan papeles está pensando en algo más que en un debate deportivo. La carta dedica, además, un pasaje a desactivar el arma favorita de Zúrich: el miedo. «Esto no va de dinero» , escriben las confederaciones, que recuerdan haber reclamado ya el reparto responsable de «las vastas reservas existentes de la FIFA» para financiar el desarrollo; tampoco va de que ninguna federación pierda las ayudas que ha ganado, «pese a la campaña de miedo dirigida a nuestros miembros para sugerir lo contrario», ni de revisar la ampliación de los torneos o las sedes de los Mundiales de 2030 y 2034: «Esas decisiones se tomaron juntos y deben mantenerse». Es la respuesta directa a las advertencias de quedarse atrás que denunciaron varias federaciones y al episodio que el príncipe Ali de Jordania calificó de «chantaje». El mensaje a los pequeños es transparente: votar contra Infantino no os costará un euro. El momento elegido no es casual. La carta aterriza justo cuando el presidente creía haber doblado la esquina: el pasado fin de semana, se llegó a hablar de tregua después de que la CAF —las 54 federaciones africanas— reiterara por unanimidad su apoyo a Infantino y de que países de enorme peso rompieran filas con sus propias confederaciones para arroparle, con la Argentina de la AFA y el México de la FMF al frente, además de un puñado de federaciones asiáticas como Catar o Emiratos. En la otra trinchera, la lista europea de deserciones no deja de crecer: Inglaterra, Alemania, Países Bajos, Suecia, Dinamarca, Gales, Serbia, Finlandia o Croacia se han posicionado contra el dirigente, y Noruega ha exigido abiertamente su dimisión . Las cuentas explican la guerra de trincheras. Los tres firmantes reúnen 136 de los 211 votos del Congreso —55 europeos, 46 asiáticos y los 35 de la Concacaf—, mientras el bloque de Infantino descansa sobre los 54 africanos, una Conmebol que fue la primera en anunciar su respaldo a la reelección y que guarda un llamativo silencio desde que estalló la crisis, y los 11 votos de Oceanía. En medio, la fecha que lo ordena todo: el congreso electoral del próximo 18 de marzo, en el que Infantino, único candidato declarado por ahora, aspira a un nuevo mandato. Se celebrará, por cierto, en Rabat , la misma ciudad donde el presidente se refugió durante la tormenta y donde, según publicó The Times, habría llegado a ofrecer la final del Mundial 2030 —la que España quiere para el Bernabéu— a cambio de apoyos. La FIFA lo negó, pero la carta de este lunes convierte aquella sospecha en el telón de fondo de una campaña electoral que ya ha comenzado. Catorce días han bastado para llegar hasta aquí. El plan de vender el 20% del Mundial se destapó un martes de finales de julio , murió un sábado de madrugada y ha terminado engendrando algo mucho más grande que su propio cadáver: una enmienda a la totalidad del liderazgo del hombre más poderoso del fútbol. «La fortaleza del fútbol siempre ha sido su unidad», cierra la carta, que reclama «un liderazgo que sirva al fútbol, no que busque mandarlo». Los firmantes aseguran haber dado este paso «no a la ligera y no solos, sino juntos, y por deber hacia el juego al que servimos». En sus más de setecientas palabras, el documento no menciona jamás a Gianni Infantino. No le hace falta: hay silencios que señalan mejor que cualquier nombre.

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Author: Pablo Perez