Dani Mérida da otro salto hasta los cuartos en Montreal

Se piensa en Carlos Alcaraz, todavía de baja por su lesión en la muñeca derecha. Se habla de Rafa Jódar, espectacular sus primeros meses en el circuito: un título, una final de ATP 500, cuartos de Roland Garros, del puesto 106 en marzo a rozar el top ten en agosto, cuartofinalista en el Masters 1.000 de Montreal. Pero aquí está también Dani Mérida , 21 años y 69 del mundo, título del ATP 250 de Umag en este curso y clasificado con todos los honores entre los ocho mejores del torneo canadiense con una clase magistral de contundencia. Y otra clase de que hay muchas sendas, más o menos veloces, que llegan al mismo objetivo. Los dos se mostraron muy contundentes en el partido de octavos. Jódar, ante Jiri Lehecka, al que no dejó desplegar sus golpes explosivos y peligrosos en pista dura; Mérida también minimizó la potencia de Tallon Griekspoor por la vía rápida. Seguro, valiente y confiado, el español puso sobre la pista una estrategia de defensa y paciencia que desarboló el neerlandés, sin control ni calma, lleno de errores en el primer set (20, cinco dobles faltas). Logró Mérida desequilibrar su saque en el quinto juego, y a partir de ahí, Griekspoor no supo qué hacer más que lamentarse con cada fallo, y hasta intentar comerse la pelota cuando cedió el set en blanco, con cuatro errores consecutivos. Se marchó el neerlandés al servicio a refrescar el cuerpo y las ideas. Pero regresó a la pista igual de incapaz que en los primeros 40 minutos. Si intentaba dominar el punto, fallaba; si trataba de mantener la pelota en juego, le llegaba un obús por un Mérida que se lanzó al ataque en cada movimiento, sin esperar a que el rival fallara, a provocar él el error. Así, con una mayor energía en las piernas y siempre saltando a la espera de colocarse en la mejor posición para golpear, volvió a hacerse enorme este Mérida, como para dar otro hachazo en la moral del rival, a quien desequilibró de nuevo en el segundo juego del segundo set. Tan convencido el español, que hasta logró driblar los pocos destellos que mostraba Griekspoor, que tuvo una bola de rotura en el tercer juego y la solventó con una tranquilidad que dejó sin respuesta a la grada, 83 % de primeros saques ganados, un 9.1 de calidad con el revés. Y fue el chispazo definitivo para apagar al neerlandés, que deambuló por la pista sin rumbo ni control. Porque todo lo tenía Mérida, celebrando cada punto, volando en cada intercambio, leyendo el juego de forma fácil y certera. Solo con el 5-0 abajo pareció despertar un poco el neerlandés, para evitar el rosco y permanecer unos minutos más en pista, y dejar para la historia del torneo una derecha ganadora a 144 kilómetros por hora. Pero fue lo último que pudo activar, porque Mérida no quiso complicaciones ni sustos, y apeló a su buena estrategia de todo el encuentro para finalizar a lo grande. En apenas 69 minutos, un brillante pase a sus primeros cuartos de final de un Masters 1.000, roto el techo de dieciseisavos que tocó en Madrid, donde el mundo descubrió la ‘Meridamanía’. El lunes amanecerá entre los 40 mejores jugadores del mundo. «Empecé mi semana intentando dar mi cien por cien en cada punto y en cada partido. Me está saliendo bien el tenis aquí. Siempre he creído que tenía un buen revés y he intentado sacarlo en cada punto, y tratando de esta calmado. Contento después de haber ganado mi primer título hace tres semanas, y llegar aquí sin una victoria en rápida, pero sabía que tenía nivel para jugar contra estos rivales y en estos escenarios. Muy contento con llegar a cuartos, seguiré dando todo lo que tenga y a ver hasta dónde puedo llegar», comentó el español tras el encuentro.

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Author: Pablo Perez