¿Tenía apalabrado Riquelme a Rodri? Y si lo tenía atado, ¿era porque iba a experimentar un giro tan sideral el estilo del Madrid con don Enrique como para acabar por convencer en ese momento al jugador del City de que el equipo merengue iba a transformarse en el trasunto del Barça que tan bien le venía a él? ¿Alguien de la candidatura que acabó perdiendo las elecciones le pidió perdón por lo del Balón de Oro ? Y si es cierto que el madrileño consideraba que la decisión de no asistir a aquella gala amañada de ‘France Football’ en la que definitivamente no se premió al mejor jugador del año era achacable a Florentino, ¿a santo de qué alargó tanto la negociación con él hasta dar el no definitivo? Los rodrigólogos aseguran que el futbolista consideró un feo insuperable el hecho de que el Real Madrid le dejara solo en el abarrotado Théâtre du Châtelet por solidaridad con su propio jugador, Vinicius, que debería haber sido sin lugar a dudas el legítimo ganador del galardón parisino, y que como es un hombre de honor no pudo dejar pasar aquello como si nada, ¿pero acaso no debería haber hecho gala de esa dignidad desde el primer minuto de juego y no esperar a que llegara el descuento del árbitro para exhibirla? Y si lo dilató todo adrede, ¿no podrían interpretarlo los madridistas como una tomadura de pelo, una especie de ojo por ojo? ¿Cómo es posible que una parte del madridismo (soy incapaz de calibrar un porcentaje aproximado) sea tan insoportablemente ñoña como para convertir en un insalvable Rubicón deportivo la decisión de no vestir de blanco de un jugador que, además, filtra que le gusta más el Barça que el Real? ¿Qué habrían hecho ellos para convencerlo, ofrecerle 30 millones netos por año en vez de 15? ¿Darle 100 al City en vez de 50? ¿Y no será que confunden sus deseos más profundos con la realidad quienes piensan sinceramente que el proyecto de Mourinho se tambalea porque resulta que no se ha podido traer a un futbolista de 30 años que se operó del cruzado en 2024?