La historia de Yan Diomande (14-11-2006, Costa de Marfil) es la de un niño africano de origen muy, muy humilde que soñaba con ser futbolista profesional. Criado en Abiyán, muy pronto comienza a destacar en una Academia de la región, AFI Sud Comoé (que llegó a estar subvencionada por LaLiga hace años) y su presidente, Dez Bamba, se autoproclama como su representante. Fue el primero de muchos que intentaron sacar tajada del potencial de Yan. A día de hoy, son varias las agencias que litigan por llevarse un porcentaje del multimillonario traspaso al Real Madrid . «Alrededor de estos chicos africanos ya suele haber mucha gente. Al principio comenzó en una academia de Costa de Marfil, pero luego entran representantes que comienzan a moverle por Inglaterra, Escocia, Grecia…». Quien habla para ABC es Txema Indias, director deportivo del CD Leganés durante diez años (2015-2025) y principal valedor de Diomande para que tuviera su primera oportunidad en Europa. Antes del Lega’ estuvo a prueba en el Bournemouth, Crystal Palace, Chelsea, Glasgow Rangers… Ninguno se lo quedó. En esos momentos Diomande ya pertenecía a una academia estadounidense del grupo Blue Crow Sports, que también lo ofreció a equipos de Norteamérica. «No me querían ni los equipos B de la MLS», lamentaba un jovencísimo Yan. Por entonces, el Leganés ya había puesto sus ojos sobre la perla costamarfileña. «En el verano de 2022, con sólo 15 años, a mí me mandan los primeros vídeos de Yan. Siempre trabajamos el mercado africano de chicos jóvenes y teníamos contacto con algunas academias», explica Indias. Pero todos esos pseudorepresentantes alrededor de Diomande hacen que su fichaje tarde en materializarse: «Fue muy complejo traerle a Leganés, todo un poco raro, problemas burocráticos. Le firmamos en 2024, pero hasta que no cumple los 18 y no puede decidir él, no llega a España hasta primeros de 2025». Un par de partidos en Tercera RFEF con el filial y un puñado de entrenamientos bastan para que Txema Indias active la alerta: «Cuidado con este chico. En Tercera hay campos muy duros, y encaraba, desbordaba. No es lo mismo verle en vídeos, que verle en directo». Y Borja Jiménez, entrenador del Leganés entre 2023 y 2025, quiere conocerle. «Organizamos un partidillo contra el filial y la primera que tiene se la cambia de pierna y regatea a Altimira; la segunda, otro desborde; luego un control increíble; la cuarta marca un golazo por la escuadra. Le dije al míster del B: saca a Yan porque a la siguiente lo van a pegar. Y mañana entrena con el primer equipo», recuerda para ABC el actual técnico del Al-Ahli de Qatar. Caprichos del destino, esa primera semana de entrenamientos es para preparar la visita al Santiago Bernabéu. Y Borja le hace debutar: «Manejaba las dos piernas, entrena muy bien. Un jugador tan joven con esa calidad y esa naturalidad, sorprende. Le saqué en el 80′ y lo primero que hace es irse de Valverde en un cambio de ritmo. Su mayor virtud es esa frescura para desbordar». Desde ese día, participó en las diez jornadas que restaban de Liga, en seis como titular, y mostró una enorme voracidad por crecer para quedarse en Primera. «Siempre quería salir el último del entrenamiento, le hicimos muchísimo trabajo individual, quería aprender muchas cosas tácticas, mejorar la finalización de cara al gol», enumera el entrenador abulense. «Su vida era el fútbol. Vivía en la Ciudad Deportiva de Butarque, dormía allí en unas habitaciones habilitadas para chicos de fuera, comía y cenaba casi todos los días en el club. Se relacionaba principalmente con otros chicos africanos que teníamos en el juvenil y con Cissé, con quien hizo mucha relación por la edad, el idioma…», relata Txema Indias. El exdirector deportivo desvela una curiosa anécdota: «Tenía todas las condiciones posibles, pero no los hábitos profesionales, estar una hora y media antes del entrenamiento, hacer preventivos para el tema de lesiones… Y un día en un entrenamiento se nos durmió, y allí mismo en la Ciudad Deportiva, estando a diez metros del vestuario, tuvimos que llamar a su puerta y despertarlo». El director deportivo vasco afirma que le contaron que con el Leipzig vivió también un episodio similar, «pero desde entonces empezó a llegar todos los días dos horas antes». Y esas ansias por triunfar, llevaron a Diomande a ocultar una tragedia del calado del fallecimiento de su hermana pequeña, al poco de debutar en LaLiga: «No nos lo contó. Nos enteramos de rebote a través de Cissé. Yan tenía miedo de que le dijéramos que volviera a su país para estar con su familia, que lo más importante era lo humano. Él ya no podía hacer nada por su hermana, así que decidió callarse, seguir adelante y hacer todo lo posible por triunfar. Demostró una fortaleza mental tremenda». En la misma línea, Borja Jiménez ha elogiado «la valentía enorme y la madurez» que demostró un chico de sólo 18: «No es sencillo afrontar una pérdida como ésta. Estas cosas no se ponen en valor y hay historias que valen más que los éxitos deportivos». El técnico que le hizo debutar en Primera se muestra «convencido» de que a Diomande no le afectará ni «la presión» del Bernabéu, ni ser el fichaje más caro de la historia del Real Madrid: «Es un chico que lleva todo con una naturalidad asombrosa. Es una persona súper tranquila y exigente, nunca parece nervioso. Pocos pueden llevar así un crecimiento tan grande y seguirá dando pasos y ganándose un hueco en el Real Madrid». En lo deportivo también dio muestras de su personalidad, tras un fallo en Sevilla a falta de cuatro jornadas que pudo dar la salvación al Leganés. «Tuvo una ocasión clarísima en el 94, casi sin portero. La falló y le arropamos para que se olvidara. Y aquello no le afectó demasiado y nos ayudó con dos goles y una asistencia en el final de temporada», recuerda Indias. El entonces entrenador pepinero, desvela que Diomande era “muy introvertido” dentro de la caseta, pero se transformaba al saltar al campo: “En el vestuario era muy respetuoso, muy callado. Nunca daba su opinión de nada. Estaba la barrera del idioma, pero en el campo era todo desparpajo, con mucha valentía, se atrevía a todo. Y sus compañeros muy rápidamente le respetaron y cogió peso en el equipo por su rendimiento”. Y para quienes dudan por la elevada cifra del traspaso (más de 125 millones de euros), Borja ya lo tenía claro cuando el Leipzig lo fichó por 20 millones: «Ya dije entonces que iba a valer el doble o el triple al año siguiente. Y me quedé muy corto. Es un jugador diferente. Si yo hubiera tenido que decidir ficharlo, simplemente con aquel primer entrenamiento que le vi, lo habría hecho». El caso es que el Real Madrid no vio este fichaje hace un año, cuando jugaba a 19 kilómetros de Valdebebas y costaba 105 millones menos. «Decir eso ahora es ser muy resultadistas. Cuando el Leipzig pagó 20 millones ya le echó valor con un chico que había jugado muy poco en Primera. En ese año hubo algún club más que preguntó, pero sólo por informarse, y ningún equipo top de Europa», cierra Indias.