España afrontaba la última sesión de los Europeos con desasosiego. Había opciones de podio y se soñaba con borrar la sensación que flotaba en el Hotel Leonardo, cuartel general de la selección naranja. En el ambiente del equipo se respiraba que la marcha era la que estaba salvando unos Europeos sin brillo para España. De pronto, los relevos acudieron al rescate. En los 4×100 metros mixtos, una prueba que se disputaba por vez primera en los Europeos, España partía con el objetivo de sanar dos heridas profundas, las que se habían producido el día anterior con los cambios fallidos en la última posta de los relevos cortos, masculino y femenino. Guillem Crespí realizó una salida magnífica y una gran curva aguantando al velocista británico, que iba por la calle interior. El cambio con Maribel Pérez fue bueno y España estaba en posición de medalla cuando Andoni Calbano, que hizo una curva excelente, recibió el testigo. Otra buena entrega para Jaël Bestué, que recibió tercera y supo aguantar muy bien la medalla de bronce con un excelente parcial lanzado de 10.03. El oro fue finalmente para los británicos con un nuevo récord de Europa de 39.97, plata para Alemania y bronce con récord nacional de 40.42 para España. Caía la octava medalla para los nuestros y también la cuarta presea para la velocista británica Amy Hunt, reina de los campeonatos. «Es un sueño hecho realidad», declaraba la inglesa, que se entrena en Verona. Dani Arce, el burgalés de los obstáculos, afrontaba la final con la tercera mejor marca de los participantes, por detrás de los germanos Ruppert y Bebendorf. El campeón de España marcó el ritmo desde la primera vuelta, con los dos alemanes vigilándolo de cerca. El ritmo inicial era lento (2:56.9 al paso por el primer kilómetro). Arce siempre por dentro y el alemán Ruppert por la calle dos, sumando muchos metros. El segundo kilómetro se cruzó en 5:51.7. A 500 metros del final, Ruppert, único con marca inferior a los 8 minutos, protagonizó un cambio de ritmo progresivo pero duro. Arce no pudo seguirlo y además fue superado por el luxemburgués Querinjean y el alemán Bebendorf. Gesto de rabia de Arce al cruzar la meta en un cuarto puesto (8:27.02) que le supo a muy poco. El kilómetro final, rápido, se corrió en 2:33.5. El fuenlabreño Quijada logró un excelente sexto puesto. En longitud Fátima Diame comenzó bien. La saltadora entrenada por Iván Pedroso arrancó con 6,66 y mejoró hasta 6,80 en el segundo intento (con 2,3, viento favorable excesivo). Terminó en sexta posición, con molestias en el gemelo izquierdo. En el relevo largo femenino, las balas naranjas estuvieron cerca del podio. Paula Sevilla se encargaba de la primera posta. Salió fuerte pero pagó el esfuerzo en los últimos 100 metros. Entregó en sexta posición a Ana Prieto, que mantuvo este puesto al igual que Rocío Arroyo en la tercera posta. Blanca Hervás realizó, como acostumbra, un excelente último 400, que sirvió a España para subir hasta la cuarta plaza. Ganó Países Bajos con 3:21.10 y España registró un crono de 3:24.39, por debajo de sus posibilidades. Yulenmis Aguilar no tuvo una buena actuación. La jabalinista de origen cubano, 30 años recién cumplidos, lanzó 57,06 metros, por debajo de su mejor registro del año (61,83) y se clasificó novena. Aguilar perdió una gran oportunidad porque las medallas estuvieron muy baratas. Ganó la croata Kolak con 62,43. Por la mañana Alisa Vainio se despidió de todas sus rivales en el primer kilómetro del maratón y protagonizó una escapada insolente. Dominó de principio a fin y ganó en 2h22:26, nuevo récord de los campeonatos, un crono estremecedor al que hay que restar varios minutos. España cuajó un gran maratón a nivel colectivo en la carrera femenina y logró la medalla de bronce . La mejor de las nuestras fue Carolina Robles , que arriesgó al incrustarse en el grupo de cabeza desde el principio y fue octava. La sevillana, que se ha preparado corriendo a temperaturas muy elevadas y durmiendo en una tienda de hipoxia, detuvo el cronómetro en 2h28:07, una marca de gran mérito por las interminables cuestas del centro de Birmingham. «He querido soñar grande y por eso me fui con las de cabeza», explicaba Robles tras la prueba. «Lo pasé mal en la quinta vuelta, luego me recuperé un poco y volví a sufrir ya en los cinco últimos kilómetros. El circuito era durísimo y calculo que habría que quitarle seis minutos a este crono si hubiéramos corrido un maratón normal, en llano». En hombres, España fue cuarta por naciones, justo por delante de Italia. Fue una mañana de dureza, de esfuerzo, de sufrimiento. Una mañana de maratón. En el medallero triunfó Italia con 10 medallas de oro frente a las 9 de Reino Unido. España cierra los Europeos en séptimo lugar, con un balance de ocho medallas, dos de oro, dos de plata y cuatro de bronce. Se igualan así las ocho logradas en Roma hace dos años. En finalistas, España igualó el total de 29 clasificados entre la primera y la octava plaza de la edición de 2024. Raúl Chapado, presidente de la Federación Española, se mostró muy crítico en su análisis posterior: «Hemos tenido una falta de competitividad general. No sé, a veces se muere de éxito. Llevábamos tres años con un nivel muy alto. En el balance final de medallas y finalistas, hemos estado fuera de las expectativas, lejos de donde queremos estar». El dirigente dijo estar preocupado por el fondo de armario del equipo, que consideró que está por debajo del de otros países. «Tendremos que ser más selectivos con los objetivos», señaló. Tampoco se marcha satisfecho de Birmingham Pepe Peiró, seleccionador nacional: «El equipo nacional no ha estado a la altura de las expectativas que teníamos. Ha habido demasiadas actuaciones de las que hubiéramos esperado más. Ocho metales y 29 finalistas, exactamente igual que en Roma. Eso para nosotros no es suficiente. Tenemos que analizar qué hemos podido hacer mal todos, y yo el primero. La valoración no es buena. No llegamos ni al cinco». La realidad es que nuestro atletismo continúa con una dependencia brutal de los marchadores. Ya lo anunció ayer María Pérez: «Espero que la marcha salve al atletismo español». Y así ha sido, como confirmó Chapado: «No voy a decir que su actuación maquille lo demás, pero lo compensa».