La apuesta de Mark Carney por hacer de David frente al Goliat de la Casa Blanca es consecuente con lo que propuso el pasado febrero en Davos. El primer ministro canadiense argumentó que el orden internacional había sufrido una ruptura y que se equivocaban los que veían una transición en la que todavía había posibilidades de vivir en un mundo basado en reglas, acuerdos y negociaciones. En el nuevo tiempo geopolítico, Estados Unidos y China explotan sin miramientos las interdependencias económicas con terceros países. Las potencias medias, explicaba el antiguo banquero central, debían conseguir autonomía estratégica y coordinarse entre sí en coaliciones que les permitieran resistir a las superpotencias depredadoras en liza. Por eso ha aceptado el envite de Donald… Ver Más