El "reloj" interno de las células cerebrales que sorprendió a investigadores de Harvard

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El cerebro humano tiene un problema enorme para quienes intentan estudiarlo: tarda cerca de dos décadas en desarrollarse y madurar. Los ratones lo hacen muchísimo más rápido, observar directamente un cerebro humano vivo tiene límites evidentes y los organoides cultivados en laboratorio solían representar sobre todo las primeras etapas del desarrollo.

Por Gizmodo

Un equipo de Harvard acaba de estirar esa frontera hasta un lugar que hace pocos años parecía difícil de imaginar. Investigadores liderados por Paola Arlotta, Irene Faravelli y Noelia Antón-Bolaños han mantenido organoides de corteza cerebral humana durante más de cinco años, permitiendo que sus células continúen madurando durante un periodo sin precedentes. El estudio acaba de publicarse en Nature.

No son cerebros diminutos: pero sus células parecen saber exactamente cuánto tiempo llevan vivas

Estos organoides no piensan ni son versiones en miniatura de un cerebro completo. Son estructuras tridimensionales creadas a partir de células madre que reproducen determinados tipos celulares, programas genéticos y aspectos de la organización de la corteza cerebral humana.

La novedad es cuánto tiempo pueden seguir desarrollándose.

El equipo reunió datos de 110 organoides y 424.720 células, siguiendo muestras desde los primeros 15 días hasta los cinco años. Los organoides jóvenes presentaban firmas moleculares similares a las del cerebro fetal temprano; después de aproximadamente un año empezaron a aparecer características semejantes a etapas posnatales. Y el reloj seguía avanzando aunque aquellas células jamás hubieran estado dentro de una persona.

Cuando los investigadores analizaron la metilación del ADN, uno de los mecanismos epigenéticos que cambia con el desarrollo y permite estimar la edad biológica, comprobaron que la edad predicha de los organoides avanzaba estrechamente con el tiempo real que habían pasado en cultivo. También cambiaban progresivamente sus programas de expresión genética de una manera comparable a la maduración del cerebro humano.

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Author: Pablo Perez