
Jesús González Sevilla aseguró que Venezuela atraviesa un momento de cambios que debe ser evaluado por resultados concretos y no por promesas. Durante una conversación en el podcast, el dirigente independiente abordó la mesa de trabajo impulsada para avanzar hacia una transición política, el liderazgo de María Corina Machado, la permanencia del aparato represivo, la crisis de los servicios públicos, la corrupción y los desafíos de reconstruir un país que, a su juicio, todavía no se ha arreglado.
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González Sevilla, quien recientemente regresó a Venezuela después de varios años en España, explicó que una de las diferencias que percibe frente a etapas anteriores es que algunas formas de persecución han cambiado. Sin embargo, fue enfático en advertir que eso no significa que el aparato represivo haya desaparecido.
Aquí puedes ver la entrevista en YouTube:
“El aparato represivo sigue”, sostuvo, al señalar que todavía persisten mecanismos de vigilancia e intimidación y que uno de los grandes retos del proceso actual debe ser desmontar esa estructura. Para González Sevilla, cerrar físicamente instalaciones asociadas a la represión no es suficiente si continúan existiendo presos políticos y prácticas de persecución.
En ese sentido, relató que había acompañado una protesta de familiares de presos políticos en Caracas y destacó que, aunque se han producido excarcelaciones, todavía quedan personas privadas de libertad por razones políticas. A su juicio, la liberación de todos los presos políticos debe ser uno de los indicadores inmediatos para medir la voluntad real de cambio.
El dirigente también se refirió a la mesa de trabajo en la que participan representantes vinculados a la Asamblea Nacional de 2015 y al gobierno interino de Delcy Rodríguez, según explicó durante la conversación.
González Sevilla defendió que ese espacio institucional no debe interpretarse como una competencia con el liderazgo de María Corina Machado.
A su juicio, se trata de dos procesos diferentes pero complementarios. Por una parte, está la construcción de condiciones institucionales que permitan una elección realmente libre; por otra, está el liderazgo político que los ciudadanos podrán respaldar cuando existan esas condiciones.
González Sevilla afirmó que María Corina Machado continúa siendo, en su opinión, el principal liderazgo político del país y sostuvo que su fortaleza se explica por valores y principios que han logrado mantener la confianza de una parte importante de la población.
Recordó que los venezolanos que participaron en las primarias opositoras la respaldaron aun sabiendo que estaba inhabilitada, lo que, según su interpretación, significó que no solamente estaban escogiendo una candidatura, sino un liderazgo para encabezar el proceso de cambio.
Frente a las sospechas de quienes temen que la mesa pueda utilizarse para desplazar a Machado, González Sevilla reconoció que la preocupación es legítima, pero insistió en que el mecanismo institucional busca crear precisamente las condiciones para que todos los liderazgos puedan competir.
Entre los objetivos mencionados durante la entrevista aparecen la restitución de derechos políticos, la conformación de un nuevo Tribunal Supremo de Justicia y la designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral.
González Sevilla señaló que, de acuerdo con el cronograma anunciado, septiembre estaría enfocado en derechos políticos, octubre en el TSJ y noviembre en el CNE.
Para él, la existencia de fechas concretas permite comenzar a evaluar el proceso con criterios verificables.
“Hay que juzgarlo según los resultados”, fue una de las ideas que reiteró durante la conversación.
Pero González Sevilla advirtió que los tiempos de la política no pueden estar divorciados de las necesidades urgentes de la población. Mientras se discuten reformas institucionales, dijo, millones de venezolanos siguen enfrentando problemas para comprar alimentos, medicinas o simplemente mantener servicios básicos en sus hogares.
Durante la propia entrevista se produjo una interrupción relacionada con una falla eléctrica y de conexión, un episodio que sirvió para ilustrar uno de los temas centrales de la conversación: la precariedad del sistema eléctrico venezolano.
González Sevilla cuestionó que durante años se haya normalizado el racionamiento y criticó especialmente cualquier política que implique privilegiar unas regiones sobre otras.
También exigió transparencia sobre los planes de recuperación del sistema eléctrico y, sobre todo, sobre la utilización de los recursos destinados a la reconstrucción.
Ese punto conecta directamente con una de las principales banderas de su actividad pública: la lucha contra la corrupción.
“La corrupción en Venezuela mata”, afirmó.
Para González Sevilla, hablar de corrupción únicamente en términos de dinero perdido minimiza sus verdaderas consecuencias. Cada dólar desviado, explicó, representa recursos que dejaron de llegar a hospitales, escuelas, infraestructura, sistemas eléctricos o programas que podían mejorar la vida de los ciudadanos.
Su interés en el tema, relató, comenzó con la revisión y cruce de información publicada por organizaciones como Transparencia Internacional y Transparencia Venezuela.
A partir de allí comenzó a realizar videos sobre obras inconclusas, presupuestos desaparecidos, licitaciones cuestionadas y casos judiciales vinculados con dinero venezolano en numerosos países.
“Cada dólar que se pierde, que se roban producto de la corrupción, mata gente”, insistió.
González Sevilla relacionó directamente ese fenómeno con hospitales sin recursos, infraestructura abandonada y también con el drama de millones de venezolanos que terminaron emigrando en condiciones extremas.
Como ejemplo de las grandes obras que nunca fueron terminadas, mencionó el Metro de Guarenas-Guatire y describió la enorme distancia entre los anuncios oficiales, los recursos comprometidos y lo que finalmente recibieron los ciudadanos.
Para González Sevilla, ese patrón se repitió durante años: anunciar una obra de gran envergadura, aprobar importantes presupuestos, realizar actos de propaganda y finalmente dejar proyectos que nunca llegaron a funcionar.
La preocupación ahora, explicó, es impedir que la reconstrucción del país repita los mismos errores.
El dirigente insistió en que la recuperación de Venezuela no puede convertirse en una nueva oportunidad para que surja otra élite económica favorecida por contratos públicos opacos.
Si van a llegar recursos para recuperar servicios e infraestructura, sostuvo, la sociedad civil debe exigir información sobre contratos, metodología, ejecución y resultados.
La reconstrucción, advirtió, no puede convertirse en una nueva “caja negra” que termine produciendo nuevos grupos privilegiados alrededor del poder.
González Sevilla recordó que Venezuela ya vivió una etapa en la que se aprobaron enormes cantidades de dinero para vivienda, electricidad, alimentos e infraestructura mientras, paralelamente, se consolidaban fortunas vinculadas al poder.
Su visión sobre la transición también incluye una dimensión económica.
Considera que una democracia con instituciones sólidas y respeto al Estado de derecho no solo es una aspiración política, sino también una condición necesaria para atraer inversiones, generar empleos y elevar los salarios de los venezolanos.
En la entrevista sostuvo que las naciones actúan según sus propios intereses y que Estados Unidos no es una excepción. Sin embargo, argumentó que una Venezuela democrática, estable y con reglas confiables también representa un mejor escenario económico y de seguridad para toda la región.
La recuperación económica, además, debe avanzar simultáneamente con la transición institucional.
A su juicio, no basta con reformar el Consejo Nacional Electoral o el Tribunal Supremo de Justicia si los ciudadanos siguen dependiendo de mecanismos de control para obtener alimentos, medicinas o servicios básicos.
“Una elección no va a ser realmente libre solamente porque tengamos un nuevo Consejo Nacional Electoral”, explicó. Para que exista verdadera libertad, añadió, también hace falta que el venezolano tenga agua, electricidad, alimentos y condiciones materiales que impidan que pueda ser coaccionado.
Reinstitucionalizar la Fuerza Armada
En materia militar, González Sevilla aclaró que no mantiene contactos con la Fuerza Armada y que sus comentarios parten de su visión como ciudadano.
Lamentó el deterioro de la percepción social sobre los uniformados y recordó que, antes del chavismo, para muchas familias venezolanas tener un militar entre sus integrantes era motivo de orgullo.
A su juicio, una futura reinstitucionalización debe recuperar la idea de una Fuerza Armada al servicio del país y de los ciudadanos, y no de un partido, un negocio o intereses particulares.
También sostuvo que no puede existir una democracia verdadera sin justicia.
La reconciliación, afirmó, es necesaria, pero no debe confundirse con impunidad. Quienes hayan cometido delitos, independientemente de su posición política o de su cercanía con el poder, deben enfrentar procesos de justicia confiables.
“Corrupto es corrupto sin importar el color de la camisa”, resumió.
Para González Sevilla, esa debe ser una regla fundamental de la nueva Venezuela: la justicia no puede utilizarse selectivamente contra adversarios políticos mientras se protege a quienes pertenecen al sector que gobierna.
El dirigente fue particularmente crítico al hablar del futuro del chavismo como movimiento político.
En su opinión, el desgaste y la corrupción acumulados durante décadas lo han dejado sin capacidad para ganar una elección presidencial verdaderamente libre.
Sin embargo, reconoció que sectores identificados con el chavismo seguirán existiendo y podrán participar en política dentro de un sistema democrático, siempre que quienes deban responder ante la justicia lo hagan.
Regresar para reconstruir Venezuela
A pesar de la dureza de su diagnóstico, González Sevilla mostró un marcado optimismo sobre el futuro del país.
Dijo confiar en las capacidades de los venezolanos dentro y fuera del territorio nacional, así como en los recursos naturales y en los conocimientos adquiridos por una diáspora que durante años ha estudiado, trabajado y emprendido alrededor del mundo.
Parte de ese optimismo está relacionado con su propia decisión de regresar.
Después de vivir cinco años en España, donde estudió, trabajó y emprendió, González Sevilla contó que está organizándose para volver definitivamente a Venezuela con su familia.
Su principal aspiración, aseguró, no es ocupar un cargo político.
Le interesa participar en la reconstrucción del país y, especialmente, en áreas vinculadas con la energía. Contó que cursó estudios de maestría relacionados con energías renovables y considera que Venezuela tiene un enorme potencial no solamente para estabilizar su sistema eléctrico, sino eventualmente para convertirse en un país capaz de producir y exportar energía.
Antes de pensar en ese escenario, admitió, la prioridad es recuperar la infraestructura existente y garantizar que los venezolanos no sigan padeciendo cortes constantes de electricidad.
Pero la motivación más personal de su regreso está vinculada con su hijo.
González Sevilla explicó que quiere que pueda crecer en Venezuela, conocer sus playas, su comida, su manera de hablar y experimentar la cercanía de la sociedad venezolana. Su hijo salió del país siendo muy pequeño y conserva pocos recuerdos de su vida aqui.
Ese deseo resume buena parte de la visión que expresó durante la entrevista: construir una Venezuela en la que emigrar vuelva a ser una decisión y no una obligación.
Un país en el que quien quiera marcharse lo haga para estudiar, conocer otra cultura, trabajar o vivir una experiencia diferente, y no porque esté siendo perseguido o porque sus ingresos no le permitan mantener a su familia.
Para González Sevilla, Venezuela todavía atraviesa una etapa difícil, con servicios deficientes, bajos ingresos, instituciones que deben reconstruirse y un aparato represivo que, asegura, aún no ha sido desmontado por completo.
Pero considera que existe una oportunidad para avanzar si la transición produce hechos verificables, si la sociedad civil mantiene la presión y si la reconstrucción económica se desarrolla con transparencia.
Su criterio para los próximos meses es sencillo: menos promesas y más resultados.
Derechos políticos, liberación de presos políticos, libertad de información, instituciones independientes, servicios básicos y elecciones realmente libres serán, en su opinión, algunas de las pruebas fundamentales con las que deberá medirse el proceso.
Y si Venezuela consigue finalmente avanzar hacia una democracia, recuperar su economía y devolverle normalidad a la vida de sus ciudadanos, González Sevilla aseguró estar dispuesto incluso a abandonar para siempre la actividad política.
Su prioridad, dijo, es mucho más sencilla: poder vivir en su país y que su hijo también pueda hacerlo.
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