
A partir de este sábado 1 de agosto entró formalmente en vigencia el nuevo ajuste de la tarifa del pasaje urbano en el estado Mérida, tras concretarse un acuerdo que ancla su valor en 0,25 centavos de dólar.
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De acuerdo con lo establecido, la tarifa para las rutas cortas quedó fijada en 200 bolívares de lunes a viernes.
Asimismo, se estipuló que para los días domingo y feriados se aplicará un recargo de 40 bolívares adicionales.
Por su parte, en lo que respecta a las rutas largas, las autoridades del sector informaron que el valor del pasaje variará de manera proporcional según la distancia recorrida y el kilometraje.
Este incremento tarifario representa una nueva medida adoptada por el sector transporte en lo que va del año 2026, impulsada de manera directa por la continua depreciación del bolívar y el incremento desmedido del valor de la divisa oficial a la tasa establecida por el Banco Central de Venezuela (BCV).
Impacto al bolsillo versus sostenibilidad del servicio
La medida ha generado diversas reacciones en la colectividad merideña.
Por un lado, los usuarios han manifestado su preocupación, señalando que este nuevo incremento constituye un duro golpe para su economía familiar, mermada considerablemente por la continua devaluación de la moneda nacional y la severa pérdida del poder adquisitivo.
En contraparte, los transportistas defienden el ajuste tarifario argumentando que se trata de una acción indispensable para poder sostener la operatividad del sector.
Explicaron que los ingresos actuales son vitales para costear los repuestos, insumos y el mantenimiento preventivo y correctivo de las unidades, elementos clave para poder seguir garantizando un servicio de transporte eficiente a la ciudadanía.


