Escapó de la crisis en Venezuela, llegó a Argentina y hoy es donante voluntario para decir gracias

Santos Ferrer dona sangre recurrentemente. Foto: Emiliano Ortiz.

 

Cuatro valijas y tres gatos. Eso era todo lo que tenían Santos Ferrer y su familia cuando llegaron a Neuquén huyendo de la crisis en Venezuela para empezar de cero. Un camino que comenzó apretados en un departamento pequeño durante la pandemia y que la solidaridad de los neuquinos cambió para siempre. Hoy, asentado y con un trabajo estable a sus 27 años, Santos encontró en la donación de sangre, plaquetas y médula ósea la forma perfecta de devolverle a a los neuquinos todo el afecto que le brindaron.

Por Rio Negro 

La historia de Santos Ferrer comenzó lejos de la Patagonia. En Venezuela, tras años de esfuerzo y estudio, logró graduarse, pero la realidad de su país lo obligó a buscar otras puertas. Sin margen para seguir esperando, su padre les propuso una salida: juntar lo poco que tenían y emprender el viaje hacia la Argentina.

Así, Santos, sus padres, sus dos hermanas y sus mascotas le dijeron adiós a su país. Cruzaron Brasil hasta llegar a la Triple Frontera para luego continuar hacia Buenos Aires y, finalmente, desembarcar en Neuquén. «Vinimos por el boom de Vaca Muerta, buscando una oportunidad«, contó.

Sin embargo, el inicio del sueño chocó de frente con un imprevisto: apenas unos meses después de instalarse, la pandemia irrumpió y paralizó todo. Los primeros años los encontraron apretados en un pequeño departamento, conviviendo entre el encierro, la incertidumbre y la virtualidad.

«Durante el tiempo que duró la pandemia tratamos de hacer nuestras vidas en lo que se pudiera y todo virtual. Yo traté de hacer estudios universitarios en la Universidad del Comahue y mis hermanas buscaron terminar su secundario acá», relató.

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Author: Pablo Perez