España mantiene alta la 'Esperanza': plata europea en el equipo técnico

Quieren revolucionar la natación artística y es la filosofía que no van a perder. Es su esencia y su identidad. Es su ADN y el camino que las ha llevado a transformar este deporte. El que todas siguen pero no alcanzan. Porque se puede practicar el movimiento y la ejecución, pero no la maestría con la que el conjunto nacional expresa las emociones en cualquier rutina, como en esta final del equipo técnico del que salieron satisfechas y con una nota de 296.4299, plata en los Europeos de natación. Solo Rusia por encima. En esta rutina en la que pedían ‘Esperanza’ (‘Hope’) para que este deporte siga la senda del apellido, recibe España el aplauso mayoritario de la grada en estas piscinas de París. Y también dos dices por parte de los jueces, sobre todo en la acrobacia, ese elemento con el que las de Andrea Fuentes quieren romper moldes. Y además, un reconocimiento extraordinario para el ejercicio de control, de alturas, de ejecución en los cinco elementos obligatorios (173.2299). La idea era simple: menos dificultad, más innovación; menos apneas, más creación. Más detalles, más arte en las transiciones, más riesgo en las cadencias, en la puesta en escena. Más España y que fueran los demás países los que intenten alcanzar ese listón. Un listón que les otorga la plata europea y con el ejercicio de menos dificultad técnica de las favoritas. Todavía más mérito porque la maestría llega de dentro, de la filosofía y el ADN, y ahí Estaña está en otro nivel. No lo alcanzó Italia. Aun con una actuación vibrante sí exprimió un poco mejor la dificultad de sus elementos, pero se quedaron lejos en todo lo demás. Tampoco Francia supo alcanzar la mejoría en la ejecución ni la maestría en la impresión artística de España, que defendía corona europea, que se iba acercando al podio al ver las notas de todas sus grandes rivales. Pero faltaba, claro, Rusia. Esa Rusia que en el Europeo de Funchal no estuvo, esa Rusia que se mira de tú a tú, que se reta, que se quiere mantener cerca en las puntuaciones, que se quiere superar. No se logró en la final del equipo libre, apenas 2,6 puntos por debajo por la nota de dificultad, pero no por la de impresión artística. Era esa la oportunidad grande, donde cuenta más el arte que la ejecución, donde Rusia ha sido siempre superior. Por eso, en la final del equipo técnico, se esperaba esta superioridad sobre el agua. Máxima dificultad, máxima altura, máxima velocidad, máximo control, más apneas. Una rutina llena de energía, de musicales, de Moulin Rouge, de electricidad, de recuperación de estos tronos que han sido suyos desde casi el inicio de los tiempos de este deporte. Un ejercicio que deja sin respiración, a las nadadoras y al público. Y que se llevó el oro con muchísima confianza en la ejecución de los elementos y una subida mayúscula en la puntuación de impresión artística. Vuelve Rusia a imponerse a España en las pruebas de equipo. Más normal y aceptada esta plata por todo lo que tiene de riguroso y exacto siempre el conjunto ruso en las rutinas técnicas. Pero se sigue ahí, manteniendo la esperanza de que triunfará el arte, y sin prácticas poco éticas.

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Author: Pablo Perez