Hubo que esperar a la última jornada de los Europeos para que el aumento de nivel de la natación española se viese traducida en medallas. Por fin se rompió la maldición. Y por partida doble. El honor de abrir la cuenta le correspondió a Hugo González, convertido en los últimos años en el referente de un deporte que ha vivido épocas mejores. El mallorquín (1:54.44) logró la medalla de plata en los 200 estilos en una apretada final en la que estuvo a punto de dar caza en el último largo al húngaro Hubert Kos, nuevo campeón de Europa, que lo aventajó en solo 20 centésimas. El bronce se lo llevó el ruso Mikhail Shcherbakov. Hugo, que rebajó en casi dos segundos su plusmarca nacional, nadó en todo momento en segunda posición, siempre a la estela de un Kos que cimentó su victoria en los dos primeros largos, mariposa y espalda. Al paso por el 100, la diferencia de Hugo respecto al húngaro era de 1,79 segundos. Nada que no se pudiera esperar, en todo caso. Pero a partir de ahí el español desplegó lo mejor de su repertorio, primero en el tramo de braza, donde volvió a poner la desventaja por debajo del segundo. En los últimos 50 metros Hugo soñó con arrebatar el primer puesto a Kos. Le faltaron apenas un par de metros. Hugo, en todo caso, celebró a lo grande una medalla que lo devolvió a 2021, y a ese Europeo de Budapest en el que provocó una gran sacudida con tres medallas: oro de los 200 estilos, plata en los 100 espalda y bronce en los 50 espalda. Aquella colección fue el inicio de una carrera que vivió otro momento álgido en los mundiales de Doha 2024, donde se proclamó campeón de los 200 espalda y subcampeón de los 100. Aquel éxito elevó el peso que cargó unos meses después en los Juegos de París. Fue sexto en las dos finales de espalda, un doble diploma de enorme valor que, sin embargo, no le dejó satisfecho. Tras aquellos Juegos cambió California por Terrassa para trabajar con Raúl Navalón. La adaptación tuvo un coste: se quedó fuera del Mundial de Singapur 2025 y necesitó tiempo para reconstruir entrenamientos, confianza y expectativas. La respuesta llegó en diciembre, con el oro europeo de piscina corta en los 200 estilos. Esta medalla en París prolonga ahora aquella recuperación. Es la confirmación de que Hugo González ha vuelto a encontrar su sitio. Minutos después de esa plata, Laura Cabanes logró un segundo metal al terminar tercera en los 200 mariposa. La joven nadadora manchega finalizó con un tiempo de 2:07.21, por debajo del tiempo que marcó en semifinales, y suficiente para mantener a raya a la irlandesa Ellen Walshe, que la peleó el bronce hasta el final. Por delante, muy superiores, terminaron la británica Keanna Macinnes, oro en 2:05.90 y la danesa Helena Rosendahl Bach (2:06:14).