Robert Gilman, un ex infante de marina estadounidense detenido en Rusia desde enero de 2022, se encuentra en estado crítico en la unidad psiquiátrica de un hospital civil de Voronezh, según alertaron dos organizaciones de defensa de rehenes y su propia familia.
Por Infobae
A finales de junio, las autoridades penitenciarias trasladaron al joven de 32 años en condición catatónica a un hospital de urgencias ubicado a unos 547 kilómetros al sur de Moscú. Desde entonces, permanece con los ojos cerrados, sin capacidad de moverse ni de responder a estímulos externos, y depende de una sonda para recibir alimento e hidratación. Los médicos diagnosticaron el cuadro como “estupor disociativo”, lo que le ha impedido asistir a sus propias audiencias judiciales, según Eric Lebson, director de estrategia de Global Reach, organización que representa a su familia.
“Tengo más miedo por mi hermano que nunca desde que comenzó esta horrible pesadilla”, declaró Lexie Hudson, hermana del detenido. “Me preocupa no volver a verlo si los rusos no lo liberan. Me preocupa que pueda morir”.
La Casa Blanca y el Departamento de Estado han exigido a Moscú su liberación para que pueda recibir atención médica en Estados Unidos. Según una fuente que habló bajo condición de anonimato, el secretario de Estado Marco Rubio llevó el caso directamente al canciller ruso Serguéi Lavrov durante un encuentro en Manila el 23 de julio, aunque se desconoce qué respondió el diplomático.
Un alto funcionario de la administración Trump afirmó, también en anonimato, que el gobierno “sigue de cerca el caso del Sr. Gilman y ha realizado reiterados y coordinados contactos con las autoridades rusas para solicitar su regreso a Estados Unidos”. La embajada rusa no respondió a las solicitudes de comentarios.
“Nos preocupa profundamente la salud de Robert Gilman y su detención continuada”, expresó el Departamento de Estado en un comunicado.
El centro hospitalario ha bloqueado las visitas de su madre, pese a que dispone de una orden judicial que le autoriza el ingreso, según Lebson. Ni los funcionarios consulares estadounidenses —quienes podían ingresar ocasionalmente a la prisión— ni su abogado ruso han logrado acceder al establecimiento.
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