Mientras la mayoría de equipos han comenzado la Liga a medio gas, el Barcelona se regaló una potente goleada en su debut ante el Elche . Un total de cinco dianas (dos de Raphinha, otras dos de Fermín y una de Adeyemi) que se convirtieron en la segunda mejor actuación en el estreno de un equipo a domicilio, solo superada el por Real Madrid el 28 de agosto de 2011, cuando los blancos le endosaron un 0-6 al Zaragoza con Mourinho en el banquillo. Es cierto que en la noche del domingo los azulgranas no jugaron como los ángeles, imprecisos algunos tramos de su primera parte, pero sí hicieron relucir las consignas cosechadas desde que Hansi Flick llegara al equipo en verano de 2024: una presión asfixiante, una verticalidad mareante y un colmillo siempre afilado. Un primer paso intimidatorio para todos aquellos que pretenden arrebatarle el trono liguero, en su posesión durante las últimas dos temporadas, y que también remarca que el técnico alemán no esta dispuesto a retroceder en su plan kamikaze, un fútbol bravo y aplaudido por su afición pero que también la ha privado de conquistas mayores, como la Champions League, debido a sus evidentes desconexiones defensivas. Sin ir más lejos, y aunque acabó arrasado, el Elche dispuso de varias ocasiones muy claras para batir a Joan García, incluidos dos palos. La diferencia con cursos pasados es que ahora, tras un intenso mercado de fichajes, el Barcelona parece tener todas las piezas necesarias para potenciar al máximo el imaginario futbolístico del técnico teutón. Sobre el césped del Martínez Valero, aparte de hombres como Raphinha, Fermín, Bernal o Espart, tanto Adeyemi como Anthony Gordon, ambos recién llegados, fueron dos de los jugadores más destacados. El primero partió como titular, se desfondó en ayudas defensivas y aún tuvo pulmones para rematar una gran jugada y hacer el 0-2. Mientras, el delantero británico solo necesitó seis minutos sobre el campo (salió en el 65 por Lamine Yamal) para dar dos asistencias y concluir la fiesta azulgrana. Las contrataciones de ambos habían generado dudas al ser jugadores no demasiado contrastados en grandes escenarios, pero solo ha sido necesario un encuentro para que quede demostrado que tanto Adeyemi como Gordon no han llegado al Barcelona por su potencial o por su pedigrí, sino porque son dos perfiles que encajan a la perfección en lo que Flick demanda. Ambos son galgos, purasangres, delanteros indómitos que vuelven locas a las defensas con sus desmarques y su capacidad para ver puerta. Además, ambos tienen un amplio currículum que los constata como especialistas a la hora de incordiar a la defensa rival. Dos incorporaciones que también tienen mucho que ver con la dificultad que ha tenido Deco, director deportivo del conjunto, para firmar un delantero centro que pueda suplir las salidas de Lewandowski (Chicago Fire) y Ferran Torres (PSG). Con el caso Julián Álvarez cada vez más enquistado y sin perfiles en el mercado demasiado estimulantes, parece que tanto alemán y británico tendrán muchos minutos, pues todo apunta a que será Raphinha el que parta como ariete titular. Una puesta arriesgada pero que puede acabar cristalizando en unas cargas de caballería variadas, corales e indetectables con cierto aroma a lo que ha construido Luis Enrique en París, que apostó por Dembélé, extremo puro, como punta de lanza y ha acabado recogiendo dos Champions consecutivas. Ahora solo queda por ver si el plan de Flick se sostiene en el abismo europeo, en los partidos del más alto calibre, su gran talón de Aquiles. En la 2024-25, el Inter de Milán acabó remontando en la ida de las semifinales cuando el Barça lideraba el marcador por 2-3 en los últimos minutos, mientras que en la 2025-26, el Atlético supo aprovechar los agujeros defensivos para pinchar con malicia. Es cierto que la llegada de Rodri dota a los catalanes de más seguridad en las posesiones, y por tanto menor propensión a sufrir contras, aunque la zaga sigue estando cogida con pinzas. Son muchos los nombres que han sonado para reforzarla, desde Bastoni hasta Laporte, aunque, salvo sorpresa, no llegará ningún refuerzo más. Cubarsí, de solo 19 años, liderará una línea de cuatro compuesta por Eric García como lateral derecho, Gerard Martín como central izquierdo y Cancelo como lateral izquierdo. Koundé parece relegado al banquillo tras cuatro años como titular indiscutible y solo Christensen, si las lesiones lo respetan (el último curso se perdió 32 encuentros) podría intentar un abordaje al once inicial. El joven Espart, nuevo ojito derecho de Flick, también cuenta con opciones de hacerse grande en alguno de los costados, pese a que es centrocampista en alma. Sin grandes figuras que protejan el arco, Flick y el Barça se muestran decididos a hacer valer el refrán de que la mejor defensa es un buen ataque.