Se puede afirmar con rotundidad que el sevillismo ha aceptado que la ilusión no es una palabra que vaya a usar asiduamente en un tiempo. La hubo cuando se pensó que el club cambiaría de manos, algo que se producirá a buen seguro, pero que para su afición ya va tarde. No obstante, la ausencia de fe también puede jugar muy a favor del Sevilla, el cual ha sufrido, además de la nefasta gestión de sus directivos, el mal de las expectativas sobredimensionadas. Ha sido tanto y tan bueno lo que ha hecho este club en las últimas dos décadas, que la inercia de aquello dejó una Europa League envenenada que ha lastrado el saneamiento de la entidad en los… Ver Más