Irene Ciércoles, una adolescente en la élite: en la final del 100 espalda

Salta sin miedo y, sobre todo, sin presión. La turolense Irene Ciércoles solo quiere ir lo más rápido posible sin mirar ni siquiera las marcas. La fórmula le funciona pues se cuela en la final del 100 espalda con el séptimo mejor tiempo y, por primera vez en su carrera, bajando del minuto (59.77). Y con 16 años. Tampoco tuvo miedo para cerrar el relevo mixto del 4×100 de última hora de la tarde, en la que España quedó cuarta, a dos segundos del podio, tras descalificación de Francia. En época júnior había rozado esa meta, pero se quedó en 1:00.06 como mejor registro. Ya en categoría absoluta, un crecimiento estupendo que la sitúa como la segunda nadadora nacional más rápida de la historia, después de los 58:58 de Carmen Weiler. Este sábado, ocupará su calle entre las mejores de Europa. Marcaron el ritmo las francesas Mary-Ambre Moluh (58.21 segundos) y Pauline Mahieu (58.93), por delante de la rusa Alina Gaifutdinova (59.15), la neerlandesa Marrit Steenbergen (59.70) y las británicas Katie Shanahan (59.71) y Lauren Cos (59.74). Y aquí está Ciércoles, haciéndose un hueco entre la élite y con solo 16 años. Se quedó fuera Estella Tonrath. «Estoy supercontenta. Tenía como objetivo pasar a la final, porque ya había superado el de clasificarme para una semifinal. Y muy contenta por haber bajado del minuto en el 100 espalda. Me alegra ver que el trabajo de toda la temporada está funcionando», comentó la turolense. Arbidel González también ha encontrado en estas aguas parisinas una motivación extraordinaria, con una clasificación para las semifinales del 200 mariposa más rápida que incluso Léon Marchand . Ya en la esa pelea por una calle en la final, el francés demostró por qué es el más rápido en esta disciplina, por qué es un héroe en su lugar y por qué es el límite para todos. Logró un 1:53.95 para ser el primero, aunque todavía con margen para mejorar en la lucha por el oro. Que para eso ha limitado las pruebas, todavía recuperándose de una lesión en el aductor. Pero en la calle contigua aprendió y siguió la estela un fantástico Arbidel González , que pasó sexto en el primer viraje, y fue recuperando posiciones hasta colarse con el cuarto mejor tiempo de la primera semifinal (1:55.23) y quinto para la final. También Isak Fernández logró un gran crono (1:55.99), quinto en su serie, pero no pudo clasificarse entre los ocho primeros tras la conclusión de la segunda semifinal, quedándose como primer reserva. La jornada la completó el relevo mixto del 4×100 libre , espectaculares Luca Hoek, Miguel Pérez, María Daza e Irene Ciércoles, que saltó sin miedo para cerrar un cuarto puesto (tras descalificación de Francia) y récord de España (3:22.91) para sumar más consistencia, confianza y experiencia en competición europea. A algo más de dos segundos del podio que coparon Rusia (3:19.95), Países Bajos (3:20.09) e Italia (3:20.80). «Hemos destrozado el récord de España. Un poco agridulce porque nos hemos quedado a un aposición del podio, pero a seguir. Sé que puedo dar mucho más», comentó Daza después de la prueba. Las otras estrellas de la tarde no fallaron. David Popovici no dio opción a nadie a que le quitaran el oro para completar el doblete en el 100 y en el 200 libres. Un registro de 1:44.15 lo vuelve a situar como el mejor nadador en estas pruebas reinas de la piscina. Tampoco falló Simona Quadarella en el 1.500 (15:46.22 con récord del campeonato). La alemana Isabel Gose (15:49.31) le peleó el oro lo que pudo durante media carrera, pero la italiana lanzó el esprint a los mil metros para volar y anular cualquier esfuerzo de las rivales. A un mundo de distancia, todas las demás, con Maya Werner atrapando el bronce (15:52.50). Ángela Martínez lanzó el ataque para recuperar hasta la sexta plaza; María de Valdés , octava. La tarde continuó con el sexto puesto de Iván Martínez en la final del 50 espalda en una prueba que dominó el checo Miroslav Knelda, que superó a los rusos Kliment Kolesnikov y Pavel Samusenko. A una centésima del podio se quedó el griego Apostolos Christou.

Clique aqui para ver articulo original

Author: Pablo Perez