En ocasiones, las situaciones excepcionales generan alianzas inusuales. Es poco habitual que Sumar, Podemos y Vox compartan la misma opinión acerca de una cuestión, aunque parecen haber encontrado un punto de concordancia en la participación de Marruecos en la organización del Mundial 2030 tras la crisis migratoria sufrida en Ceuta. Por primera vez, coinciden: las tres formaciones exigen al Gobierno que excluya al reino norteafricano de la organización del mayor evento deportivo del mundo . En cuatro años, España compartirá con Portugal y Marruecos la organización del Mundial. No serán los únicos países en los que se jugará al fútbol. Uruguay, Paraguay y Argentina celebrarán los partidos inaugural como homenaje por el centenario de la competición. Ahora, tras la entrada de 72.000 personas a la Ciudad Autónoma de Ceuta —y el fallecimiento de más de cien—, la clase política ha comenzado a mover ficha para retratar la poca fiabilidad de Marruecos como socio estratégico y compañero para llevar a cabo el evento. Este jueves, el Grupo Parlamentario Vox, ha presentado en el Congreso de los Diputados una proposición no de ley (PNL) —medida que carece de carácter vinculante— con la que pretende retratar al Gobierno para que revise la participación de Marruecos como país coorganizador del Mundial. Es la misma estrategia que anunció el miércoles Sumar, liderados por Izquierda Unida. El socio del Ejecutivo, que exigió la pasada semana a Sánchez llamar a consultas al embajador marroquí, presentó una iniciativa similar con el objetivo de recabar apoyos para que se traslade formalmente a la FIFA, a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y al Gobierno portugués «la necesidad de realizar una revisión y evaluación específica del actual modelo de organización conjunta» del evento deportivo. No fue la única petición desde la izquierda federalista. Podemos, representado por Pablo Fernández, portavoz de la formación, calificó al reino marroquí de ser una «dictadura» que atenta «contra la soberanía de España» y aseguró que no «respeta los derechos humanos», en referencia con la crisis en Ceuta. Afirmó, también, que este Mundial se debería tan solo en España y Portugal. Esta ofensiva parlamentaria por parte de Sumar y Vox coincide con la información publicada por ‘The Times’ que revela que Gianni Infantino , presidente de la FIFA, habría ofrecido a Marruecos la final del Mundial a cambio de asegurar su apoyo al frente de la organización tras las numerosas polémicas acontecidas durante estas últimas semanas. El texto de la PNL de Sumar —firmado por tres diputados de IU y una parlamentara del Grupo Parlamentario Sumar— reza que la organización de un evento de este calibre moviliza «recursos públicos, compromete garantías estatales, condiciona inversiones e infraestructuras y proyecta internacionalmente a los países anfitriones». Por ello, añade, los países anfitriones deben mantener un respeto «efectivo y continuado de los derechos humanos, de la legalidad internacional y de los principios democráticos que deben regir la actuación de los poderes públicos» que no se observa en Marruecos. Sumar, a diferencia de su socio de Gobierno, sí ha señalado al reino de Mohamed VI como promotor y responsable de la avalancha de inmigrantes en Ceuta. Informa Patricia Romero . Por otro lado, el Grupo Parlamentario Vox basa su razonamiento, en parte, por el crecimiento económico que trae un Mundial: «Su celebración podría generar a España 5.120 millones de euros de Producto Interior Bruto, 82.513 empleos equivalentes a tiempo completo y más de 5.500 millones de euros de gasto turístico, lo que evidencia la extraordinaria relevancia estratégica de este acontecimiento para nuestro país». Sin embargo, los «gravísimos acontecimientos» vividos en Ceuta la pasada semana «han quebrado por completo los presupuestos de confianza y cooperación sobre los que necesariamente descansa una candidatura compartida». «La invasión intolerable al territorio español supone un ataque de extraordinaria gravedad que numerosos analistas y expertos en seguridad han enmarcado en las denominadas estrategias de guerra híbrida», reconocen los de Santiago Abascal, apuntando a Marruecos como un socio poco leal que usa la inmigración como «mecanismo de coerción frente a nuestro país». Por ello, al igual que Sumar, instan al Gobierno a exigir la revisión ante la FIFA de la participación del país norteafricano solicitando «su exclusión, como consecuencia de los ataques de extraordinaria gravedad y hostilidad a la soberanía nacional y la integridad territorial de España». De momento, ni el Gobierno ni el Partido Popular (PP) han realizado ningún tipo de comentario acerca de la organización conjunta con Marruecos del Mundial. Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, describió al reino vecino como un socio «absolutamente fiable». En el lado de la oposición, Miguel Tellado, secretario general de los populares, dejó claro que la función de su partido es hacer oposición a Sánchez, no a un país extranjero.