
Delcy Rodríguez busca convertir el fútbol en una nueva vitrina internacional para el régimen. Este viernes 28 de agosto sostuvo un encuentro con Alejandro Domínguez, presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), en el que puso sobre la mesa el fortalecimiento de las relaciones deportivas y la posibilidad de que Venezuela gane protagonismo como escenario de competencias continentales.
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La reunión contó también con Jorge Giménez, presidente de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF), y fue presentada por la administración de Rodríguez como un espacio para impulsar proyectos de infraestructura, modernizar recintos deportivos y ampliar la cooperación con el organismo rector del fútbol sudamericano.
Entre los torneos que aparecen en el horizonte oficial están la Copa América y la Copa Libertadores. Aunque no se anunció que Venezuela haya sido escogida como sede de una próxima edición, el encuentro con Domínguez abre una ventana para que el país vuelva a buscar un lugar como anfitrión de una de las principales competencias del continente.
El movimiento tiene además una lectura política: una eventual sede de la Copa América ofrecería al régimen una plataforma de alto impacto para proyectar hacia el exterior una imagen de normalidad, apertura y recuperación. El fútbol, con su capacidad de convocatoria y exposición internacional, puede convertirse así en un escaparate mucho más amable que los escenarios políticos en los que la administración de Rodríguez enfrenta cuestionamientos.