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Edición en español Martes 25 de agosto de 2026

La explicación de una geóloga sobre la actividad sísmica que persiste en Venezuela

Imagen generada con IA

 

La ingeniera geóloga Luiraima Salazar aseguró que los movimientos sísmicos registrados recientemente en Venezuela son compatibles con la dinámica de un territorio tectónicamente activo y pidió interpretar cada evento con información científica, en lugar de asociarlo automáticamente con la posibilidad de un terremoto de mayor magnitud.

lapatilla.com

“En Venezuela se está registrando actividad sísmica compatible con la dinámica normal de un país tectónicamente activo”, escribió Salazar en X, donde también exhortó a comunicadores y creadores de contenido que no son especialistas en Geociencias a informar “con responsabilidad y contexto”.

La especialista recordó que la actividad sísmica forma parte de la historia geológica del país y sostuvo que los movimientos continuarán registrándose. “En Venezuela siempre ha ‘temblado’, antes y después del 24.06.2026, y continuará así por el resto de nuestro tiempo geológico”, afirmó.

Salazar explicó que el occidente y la región andina concentran una compleja red de fallas activas y cuaternarias, entre ellas Boconó, Oca-Ancón y Perijá, además de estructuras como Valera, Tuñame, Caparo, Icotea, Mene Grande, Pueblo Viejo, Río Momboy, Urumaco y Río Seco. Sin embargo, advirtió que “no debemos asociar automáticamente cada sismo con las fallas principales más cercanas”, debido a que parte de la deformación también se distribuye entre fallas secundarias y estructuras asociadas.

En el oriente venezolano, la geóloga llamó a evitar conclusiones a partir de un solo evento. Al referirse al sismo de magnitud 3,4 registrado al norte de Güiria, sostuvo que “no debe interpretarse de manera aislada como señal de que ‘viene algo mayor’”. Para determinar su significado, explicó que deben analizarse variables como la ubicación y profundidad del evento, la distribución de la sismicidad, los mecanismos focales disponibles y su relación con las estructuras geológicas.

Asimismo, describió al extremo oriental del país como una zona tectónicamente compleja, en la que interactúan diferentes procesos. Según indicó, allí confluyen la deformación asociada al sistema de fallas de El Pilar y el movimiento relativo entre las placas del Caribe y Sudamérica, además de la influencia de la subducción de la litosfera atlántica hacia el arco de las Antillas Menores.

Por otra parte, Salazar señaló que en la región centro-norte-costera continúa la secuencia sísmica posterior al 24 de junio, relacionada con el reajuste tectónico postsísmico. “La redistribución de esfuerzos continúa involucrando estructuras como San Sebastián-La Victoria y El Ávila-Tacagua”, indicó, al explicar que todavía pueden registrarse y sentirse movimientos en distintos sectores.

La especialista también se refirió al movimiento de magnitud 4,0 registrado al norte de Boca de Uchire, al que consideró “compatible con esta dinámica” y que, por sí solo, “no indica nada extraordinario ni anticipa necesariamente un sismo mayor”.

Salazar insistió en que los terremotos no pueden predecirse ni evitarse, pero sí es posible disminuir los riesgos mediante preparación y prevención. “Lo que sí podemos hacer es prevenir, tanto estructural como socialmente, reducir nuestra vulnerabilidad y educarnos para saber cómo actuar”, afirmó.

Finalmente, recomendó mantener la calma y seguir la actividad sísmica mediante fuentes oficiales, especialmente en las zonas con mayor exposición. También llamó a avanzar en planes de preparación y autocuidado, porque, según resumió, “esto es lo que puede marcar la diferencia entre un fenómeno natural y un desastre”.

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