La extraña trinchera de Infantino: comercia con Marruecos para salvar el trono de la FIFA

Gianni Infantino se creyó muy listo o consideró muy tonto al resto del planeta. Solo así se puede entender la ejecución de su temerario y apresurado plan para privatizar el Mundial , muerto incluso antes de nacer debido a la oposición casi unánime de todos los estamentos del fútbol y del olfato de los medios para destapar un pastel que olía a podrido a la legua. Un terremoto nunca antes visto en el deporte rey que ha obligado al abogado suizo a refugiarse en Marruecos , de los pocos países en los que aún le quedan amigos después de que incluso Donal Trump, su alma gemela , le diese la espalda para intentar mantenerse ajeno al escándalo de cara a la opinión pública. Allí, en la costa norteafricana, en la ciudad de Salé, Infantino intentará evitar acabar como Calígula. Como adelantó ‘Sky Sports’, tras días de recibir zarpazos de sus opositores, el presidente de la FIFA organizó una reunión de urgencia con sus últimos fieles , que no son muchos, en la localidad marroquí, situada al sur de Casablanca, para intentar mantener el trono, por primera vez en riesgo desde su apoteósico ascenso en 2016 tras la muerte política de Joseph Blatter por diversos casos de corrupción. Una huida hacia adelante que no tiene como objetivo reorganizar su plan para vender al mejor postor el Mundial, sino trazar una estrategia para sostener la cabeza sobre los hombros. Es decir, conseguir los apoyos necesarios para salir reelegido. Y ahí es donde emerge Marruecos. No es casualidad que el cuartel general del aún presidente se haya establecido en la nación. Tras sus conocidas relaciones con Vladimir Putin, la familia real catarí y el ya mencionado Trump, ahora ha encontrado un camino hacia el poder de la mano de Mohammed VI. Como reveló ‘The Times’, en busca del apoyo incondicional de Marruecos en plena tormenta y debido a su influencia sobre el resto de federaciones africanas, ofreció al monarca la final del Mundial de 2030 , que el país acogerá junto a España y Portugal. Poco después, la propia FIFA calificó de «falsa y engañosa» dicha información en un comunicado. En un principio, el partido de partidos apuntaba a celebrarse en nuestro país, ya fuera en el Santiago Bernabéu o en el Camp Nou. Incluso Rafael Louzán, presidente de la federación española, aseguró el pasado enero que el duelo sería en territorio nacional. Pese a todo, Marruecos ha sabido jugar en las sombras, ganarse la confianza del suizo a cambio de Dios sabe qué y así pasar de ser un invitado de honor en la organización del torneo (sustituyó a Ucrania en 2023) a ser el favorito para albergar la gran final. Ya en los informes de la FIFA sobre las diferentes sedes, las marroquíes eran mucho más alabadas que las españolas o las lusas. Además, el lema oficial de la edición es ‘Yalla Vamos’, en el que la lengua árabe va por delante de las ibéricas. Una sintonía con Rabat que traspasó todas las líneas durante la última Copa África, donde se dio el título en los tribunales a Marruecos pese que había perdido contra Senegal en la tanda de penaltis. Una relación que pretende culminar en el estadio Hassan II, situado en Casablanca y con capacidad para unos 115.000 espectadores, pese a estar aún en construcción. Atrincherado, Infantino le ha puesto la zanahoria a Marruecos para al menos ir a la guerra con un gran aliado. Aunque su oferta de entregar la final poca o nula validez tendrá si pierde las elecciones el año que viene. El suizo está a solo siete meses de los comicios presidenciales de la FIFA, que se celebrarán el próximo 18 de marzo precisamente en Rabat, capital de Marruecos, «el país más bonito del mundo» como lo definió durante el aniversario de la coronación de Mohammed VI , celebrada en Tetuán el pasado 30 de julio y a la que por supuesto estuvo invitado. Antes de que su ambición se desbordara, Infantino contaba con el apoyo casi total de las 211 federaciones que componen el organismo, lo que convertía la votación en un mero trámite. Sin embargo, la escena ha cambiado por completo y es la UEFA y sus 55 miembros los que lideran una oposición que ve una oportunidad de oro para quitarse al suizo de encima. La federación galesa fue la primera en retirarle el apoyo, seguida de la rumana y, por último, la inglesa, una de las más influyentes del mundo. Gritos de batalla que podrían forjar la punta de lanza que acabe con Infantino: si las tres grandes opositoras a su plan de privatización, la UEFA, la Concacaf (América del Norte y el Caribe) y la AFC (Asia), uniesen fuerzas en marzo de 2027, podrían sumar una mayoría absoluta de 143 votos contra la que nada podría hacer el dirigente. Por todo ello, ha reunido como última defensa, a sus perros de guerra, a sus adeptos más cercanos, como Emilio García Silvero, Kimberly Morris, Elkhan Mammadov, Daniel O’Toole, Bryan Swanson y David Farrelly. No estarán Carlos Cordeiro , mano derecha de Infantino y que dimitió tras el escándalo, ni Kevin Lamour, su número tres y uno de los más críticos con el plan del abogado. El sueco Mattias Grafstrom, su último hombre de confianza, sí acudió a la cita, aunque este se desmarcó de su superior la semana pasada en un correo interno a los trabajadores de la FIFA donde categorizaba como una «serie de eventos tristes y reprochables» todo lo acontecido. En pleno hundimiento, Infantino ha encontrado una última trinchera en Marruecos en la que refugiarse.

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Author: Pablo Perez