
Durante décadas, una práctica poco conocida se repitió en distintos puntos de Ohio: la aplicación de salmuera procedente de pozos petroleros sobre las carreteras para derretir el hielo y controlar el polvo. Ahora, investigadores de la Universidad Estatal de Ohio (Ohio State University) quieren determinar si esa exposición pudo afectar la salud de las personas que viven en esas comunidades y, para ello, están recurriendo a una fuente de información poco habitual: los dientes de leche.
Por Clarín
El proyecto comenzó este verano y se desarrolla en los condados de Licking, Coshocton y Ashtabula, donde la salmuera petrolera ha sido utilizada durante años. Los científicos también recolectan recortes de uñas de los pies y muestras de suelo para evaluar la exposición prolongada a sustancias radiactivas presentes en ese residuo industrial.
Por qué los investigadores piden dientes de leche
La investigación está dirigida por la doctora Arbor Quist, epidemióloga ambiental y profesora asistente de la Universidad Estatal de Ohio, quien estudia desde hace una década los efectos del desarrollo petrolero y gasífero sobre la salud.
Según explicó, el proyecto busca comprender si la exposición a la salmuera utilizada en las carreteras puede dejar rastros medibles en el organismo de las personas que crecieron en las zonas donde fue aplicada.
Para participar, los adultos deben haber vivido en el condado de Licking durante los últimos 12 meses y pueden donar recortes de uñas. En el caso de los dientes de leche, estos deben pertenecer a niños que hayan residido en esa zona durante el segundo y tercer trimestre del embarazo y durante su primer año de vida. Los investigadores ofrecen tarjetas de regalo como incentivo para quienes colaboren con el estudio.
Qué contiene la salmuera de los pozos petroleros
La salmuera petrolera es un subproducto generado durante la extracción de petróleo y gas. En Ohio se utiliza legalmente desde 1985 para controlar el polvo en caminos rurales y reducir la formación de hielo durante el invierno.
Sin embargo, estudios del Departamento de Recursos Naturales de Ohio analizaron muestras procedentes de 107 pozos distribuidos en 26 condados y concluyeron que todas contenían niveles de radiactividad demasiado elevados para ser liberados directamente al ambiente, de acuerdo con la normativa estatal.
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