El Madrid de Mourinho camina en línea recta en este inicio de temporada. Segunda goleada en cinco días, mejoría futbolística y física, conexión con el Bernabéu y la sensación de que este equipo, por fin, no tiene nada que ver con el de los dos últimos años. Aunque, para confirmar esto último, sería prudente esperar unas cuantas semanas más y poner el ‘check’ cuando este ilusionante Madrid de Mourinho se convierta en rutina. De momento, victoria en Cornellá, cuatro contra la Real y otros cuatro ante el Málaga. Revolucionó el once Mourinho ante los andaluces. Cinco cambios respecto a las dos primeras jornadas, en las que repitió formación. Trent, Rüdiger, Cucurella, Camavinga y Brahim dejaron en el banquillo a Dumfries, Konaté, Carreras, Bernardo y Arda. Señal saludable de la confianza de Mourinho en su plantilla, correspondida con buen rendimiento. Quién le iba a decir al madridismo que en agosto verían a Trent y a Camavinga, abanderados de la entropía, jugar bien y recibir aplausos del Bernabéu. Solo necesitó media hora el Madrid para finiquitar el partido ante un Málaga que no va a cambiar su manera de jugar con Funes, y eso conlleva disgustos como el de este domingo. No juega a poner el autobús y no lo piensa hacer, y eso ante un Madrid tan inspirado es un riesgo que, normalmente, va a terminar en dura derrota. El 1-0 lo anotó Bellingham, en el 19. Balón dividido en tres cuartos que atrapa el inglés y en la conducción se encuentra con Recio, que, en lugar de perseguirle e incomodarle, simula un golpe en la cara que no es tal y deja vía libre para que Jude se adentre en el área, supere a dos rivales más con su potente zancada y acabe colocando el balón bajo las piernas de Herrero. Dos goles y otras tantas asistencias de Bellingham en tres jornadas. Ha vuelto. Hey Jude. El 2-0 también tuvo la firma del inglés, pero no directa. Una buena parada de Herrero a Mbappé elevó el balón en el área para que Bellingham lo cabeceara a la red, pero, antes de sobrepasar la raya, Puga logró evitar el tanto, con la mala suerte de que el balón rebotó en el costado de su portero. Gol en propia puerta. En el 31, Kylian le puso el candado al partido, si es que no lo estaba ya, con un remate de primeras a centro de Trent. El propio francés había encontrado a Alexander-Arnold con un control y apertura. Cuarto tanto de Mbappé, a quien Mourinho prefiere con 40 goles y títulos que con 60 dianas y sin títulos. Si las lesiones le respetan esta temporada, está para lo segundo. Y con esa cifra será difícil que el Madrid no toque metal. Al descanso se llegó con una jugada de estrategia del Málaga, a la salida de un córner, que Chupe estrelló en el palo. A pesar de la inferioridad, el equipo andaluz no tenía intención de bajar los brazos. Es el ADN que le ha inculcado Funes. Con el 3-0, ambos equipos hubieran firmado no jugar la segunda mitad. El Madrid tenía tres puntos más y el Málaga se podía ir con una derrota digna. Y, más o menos, eso es lo que pasó. El equipo blanco buscó el cuarto, pero ya sin el ahínco de quien tiene que ganar el partido. Bellingham, con un disparo al palo y otro desviado, era el que más ganas mostraba de aumentar la cuenta (cinco de los once disparos del Madrid fueron suyos). Trent también pudo hacer su golito, pero el disparo del lateral tuvo una buena respuesta de Herrero. Mourinho le dio a Diomande 30 minutos. El fichaje más caro de la historia del club es con el que más paciencia está teniendo Mourinho. El Bernabéu tiene ganas de verle, ilusionado por su buen Mundial con Costa de Marfil, pero todavía le queda para coger la forma, tarea que tiene que compatibilizar con la del clásico proceso de adaptación. No es lo mismo jugar en el Leganés que en el Madrid, aunque solo haya 25 kilómetros de distancia. Al menos, no se fue a casa con el mal sabor de un penalti que le señaló Martínez Munuera, por una mano involuntaria tras un despeje con la cabeza de Rüdiger que, acertadamente, el VAR mandó corregir al valenciano. Arda, en el 91, con asistencia de Vini, cerró la cuenta.