La muñeca impredecible de Alcaraz: «No hay plazos; si se empeora, se vuelve atrás»

El 15 de abril, Carlos Alcaraz alertaba: «Es raro y difícil sentarme aquí por para comunicar que no voy a poder seguir en el torneo. Sentí una molestia en la muñeca y pensé que sería por la exigencia de la semana. Pero en las pruebas de hoy he visto que es una lesión un poco más seria». A partir de ahí, renuncias a torneos y un entrenamiento diferente, sin raqueta pero con reposo, pruebas, pinchazos, dolores, frustración, intentos, paciencia, reinicios, cautela. Esta ha sido la máxima del equipo del tenista, que ha preferido refugiarse durante meses en casa para preparar con las máximas garantías posibles esta esperada vuelta que se espera pronto. Aún sin fecha, toda vez que también se cae de la lista de Cincinnati, cuando ya ilusionaba ver su nombre. Son las «máximas garantías posibles» porque el mundo del deporte se mueve siempre en la incertidumbre. No solo en cuanto a entrenamientos y tácticas, sino sobre todo en cuanto aparece alguna lesión. «Las lesiones forman parte del rendimiento de un deportista; y saben convivir con el dolor. Pero no deja de ser un proceso traumático por las dudas y los miedos. Tiene a un muy buen equipo detrás y decidirán el día de regreso cuando tengan muchas certezas. Aunque no haya trascendido ni la lesión exacta ni los plazos, ellos lo habrán medido todo», asegura Carlos Revuelta , director del Máster de Alto Rendimiento del Deporte de la Universidad Europea de Madrid. «El problema es que las lesiones tendinosas, si es que ha sido el caso, son muy inciertas. Si tienes una fractura de peroné sabes que son tantos días porque tiene que ‘pegarse’ el hueso. Pero cuando se trata de tendones solo puedes ver la sintomatología: no paras del todo, y vas haciendo cosas sin saber cómo va a reaccionar. Son lesiones difíciles de predecir: no hay días exactos ni tratamiento específico. Si se empeora, se vuelve atrás y esperas a ver cómo evoluciona», prosigue el experto. Por eso, incide que es una lesión «muy desgastante» en el apartado mental, por las molestias diarias, por el proceso que un día parece que avanza y al siguiente se retrocede. «Y más en la muñeca, que es una lesión muy típica, pero muy dolorosa. Cada vez que él golpea, o hace un resto o un saque, está agarrando la raqueta, y eso es un estímulo doloroso en el tendón inflamado del dedo pulgar. Te crepita la mano al abrir y al cerrar. Es muy frustrante porque sabes que si no se cronifica no es especialmente muy grave, pero no puedes hacer nada». Así es. Solo en las últimas semanas se ha visto a un Carlos Alcaraz de vuelta a la pista. Con entrenamientos en sombra (sin pelota, solo dibujando el movimiento del golpeo), con raquetas sin cuerdas, con peloteo a media pista, y con toda la soltura de su brazo primero en la pista bajo techo y la semana pasada, a pleno sol. Algunos un poco raros (con el ojo tapado, para mejorar la coordinación ojo-mano). Y con cambio de estilo en el peinado. Un nuevo Alcaraz que ha preferido ser muy cauto, con secretismo para todo en cuanto a la lesión, y que había despertado la ilusión al ver su nombre en Cincinnati (del 10 al 22 de agosto) pero ha considerado que todavía no. Son ya tres meses largos de parón, una ausencia de la competición que puede finalizarse en el US Open (del 2 al 13 de septiembre), que lo obligaría a un esfuerzo máximo desde el principio, con partidos a cinco sets, para recuperar cuanto antes el tren de los mejores. Para Revuelta este regreso necesita ser progresivo, lo mejor para que la lesión, cuando se supere definitivamente en lo físico, también se le vaya de la cabeza. «Habrán probado cambios de materiales, de tensión de las cuerdas, de gestos, de todo. Intentar ajustar lo que puedan las variables controlables para que la vuelta sea con garantías. El calendario es el que es y no lo manejan los jugadores. Igual no es lo mejor volver en pista dura, pero cuando decidan regresar es porque estarán seguros de que está listo. Nunca estarás en un entorno seguro de cero riesgo, porque en deporte certezas hay muy poquitas. Siempre se juega con la incertidumbre, que es la que hay que reducir». Se habla de Alcaraz desde que tenía 15 años, pero no deja de tener 22 y, por dentro, sigue en crecimiento. Una variable que Revuelta asegura habrán tenido muy en cuenta, de ahí que decidiera anunciar que no jugaría ni Roland Garros ni Wimbledon, por ejemplo, con muchas semanas de antelación. «Sus estructuras óseas están ya cerradas, aunque muscularmente va a seguir progresando, pero es una buena decisión haber sido tan cautos con esta lesión tan incapacitante. Una tensinovitis, que es lo que dicen que es, no es una lesión grave, pero si se cronifica puede obligar a pasar por el quirófano o que surjan otras lesiones por contrarrestar esta. Deportivamente está creciendo y querrá llegar a los 30». Por eso, subraya la paciencia no solo para él sino para todos los demás. Que cuando vuelva no va a ser el Alcaraz que ganó el Abierto de Australia en enero, y no solo por el peinado, aunque no le costará mucho alcanzarlo. Han sido muchas semanas sin entrenamientos ni competición en un deporte, precisamente, en el que las sensaciones lo son todo. «Son deportes de mucho ‘feeling’ y precisión, como el tiro con arco o los lanzamientos. Requieren mucho tacto. Por eso pelotean todos los días, aunque hayan ganado el día anterior», analiza antes de señalar los puntos en los que más podrá notar estos meses de parón: «El rendimiento se clasifica en variables condicionales (físicas), que sí estarán muy similares a antes de que se lesionara. En las técnicas sí que habrá algo de pérdida por la ausencia de entrenamientos. Y también en las tácticas, porque no ha podido trabajarlas al no estar en competición. Y en lo psicológico también habrá una merma. Porque no es lo mismo entrenar que competir. El estímulo es muy diferente y no se puede replicar». ¿Cuánto le costará recuperarlo? «Estos deportistas son gente extraordinaria. En un par de torneos lo habrá recuperado todo. Pero el temor a una recaída está, por supuesto. La incertidumbre de cuándo volverá a su mejor nivel o si lo recuperará o no, en estos deportistas de los que depende tanta gente, que son el foco de todos, es exacerbado. Por lo que sucede y por lo que los de alrededor interpretan. Las dudas surgirán, es un proceso duro. Una de las ventajas que tiene es que mentalmente son extraordinarios, para los logros y para superar lesiones. Es como una derrota dura. Otro duelo más». Del que Alcaraz está saliendo, con la muñeca dirigiendo sus pasos. Por el momento le ha dicho ‘todavía no’.

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Author: Pablo Perez