«La gente piensa que soy un cajero automático andante», dice sobre su privilegiada nueva vida en Rusia la exministra de Asuntos Exteriores de Austria Karin Kneissl. Desde su villa en la provincia rusa de Ryazán, Kneissl sigue haciendo declaraciones prorrusas como «Europa está muerta» y «los rusos no se rinden», que reenvían con fluidez nacionalistas prorrusos de toda Europa. También presume de influir bajo la mesa en posiciones actuales del Gobierno de Austria . A cambio, Putin se asegura de que no le falte de nada a 200 kilómetros de Moscú y la utiliza como escaparate de cómo recompensa el Kremlin a las figuras occidentales dispuestas a desafiar la narrativa europea. Kneissl formó parte del gobierno del canciller Sebastian Kurz… Ver Más