A partir de 2028 empezará la madre de todas las batallas para evitar el cierre de las centrales nucleares españolas, puesto que está programado que en 2030 detengan su operativa hasta cuatro reactores. En esa lucha estarán involucradas las administraciones públicas, que pueden ejercer una importante presión, aunque la llave maestra la tendrán las empresas propietarias de las plantas, que ya han dejado claro que los impuestos serán su propia línea roja para negociar, y el Ejecutivo que gobierne en ese momento. La semana pasada el Gobierno finalmente accedió a la solicitud de las empresas para seguir operando la central nuclear de Almaraz hasta 2030. De esta forma, en ese año coincidirá el cese de actividad de los dos reactores… Ver Más