
Estados Unidos extraditó a Chile al venezolano Rafael Enrique Gámez Salas, de 40 años, señalado por las autoridades chilenas como uno de los líderes de Los Piratas, principal célula del Tren de Aragua en ese país, para que enfrente siete cargos relacionados con asociación criminal, extorsión, secuestro y homicidio. El Departamento de Justicia estadounidense destacó la cooperación con Chile y lanzó duras advertencias sobre el uso de su territorio por parte de integrantes de organizaciones criminales transnacionales.
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El fiscal general de Estados Unidos, Todd Blanche, afirmó que Gámez Salas “nunca debió haber estado en nuestro país” y cuestionó las políticas migratorias de la administración de Joe Biden. “Estados Unidos no es un refugio seguro para extranjeros criminales peligrosos”, sostuvo, al señalar que la extradición demuestra la cooperación entre Washington y Santiago para combatir al crimen transnacional y desmantelar organizaciones como el Tren de Aragua.
Por su parte, A. Tysen Duva, fiscal general adjunto de la División Penal del Departamento de Justicia, explicó que Gámez Salas se encontraba terminando una condena en Estados Unidos por reingreso ilegal al país cuando fue detenido a solicitud de Chile. “En lugar de ser deportado a Venezuela, que no extradita a sus propios nacionales, ahora será enviado a Chile para enfrentar cargos que incluyen asesinato, secuestro y extorsión”, declaró.
Duva añadió que la extradición fue posible después de que la Oficina de Asuntos Internacionales de la División Penal trabajara con las autoridades chilenas durante un año para reunir los hechos y evidencias necesarios para iniciar el procedimiento. El funcionario insistió en que la cooperación entre países permite perseguir a miembros de organizaciones criminales más allá de las fronteras.
Asimismo, Bill Essayli, primer fiscal federal adjunto del Distrito Central de California, sostuvo que las políticas migratorias de la anterior administración permitieron el ingreso de Gámez Salas a Estados Unidos. “Felicito a nuestros socios policiales y judiciales en Estados Unidos y Chile por retirar a este criminal, quien, con suerte, nunca volverá a ver el exterior de una prisión”, afirmó.
Gámez Salas, quien también utilizaba los nombres Adrián Rafael Gámez Finol y “Turko”, es acusado en Chile de dirigir secuestros, homicidios y extorsiones para Los Piratas. Entre los casos atribuidos a esa estructura está el secuestro y asesinato, en febrero de 2024 en Santiago, del exteniente del Ejército venezolano Ronald Ojeda. Las autoridades chilenas también lo vinculan con el homicidio de un policía durante un enfrentamiento armado y con otros secuestros y delitos violentos.
El Departamento de Justicia recordó además que Gámez Salas fue expulsado de Estados Unidos hacia Venezuela en 2023 después de ingresar ilegalmente, pero posteriormente volvió a entrar al territorio estadounidense. En 2025 fue condenado por tráfico de personas y posteriormente se declaró culpable de reingreso ilegal; cumplía esa condena cuando fue detenido por la solicitud de extradición chilena.
La entrega a Chile se produjo después de que Gámez Salas aceptara la extradición el 30 de junio y un juez magistrado estadounidense certificara el procedimiento ante la Secretaría de Estado. La operación fue ejecutada con apoyo del Servicio de Alguaciles de Estados Unidos, que transfirió la custodia del acusado a las autoridades chilenas para su traslado y posterior judicialización.