El deseo de Julián Álvarez de dejar su club pese a tener contrato en vigor , plasmado incluso en un declaración pública de sus intenciones que ha sido tomada como una traición por los aficionados del Atlético de Madrid, no es pionero en el mundo del fútbol. La historia de este deporte está repleta de casos similares en los que un jugador trató de embarcarse en una mudanza pero se topó con la firme negativa de la entidad propietaria de sus derechos . Nombres tan destacados como los de Messi, Cristiano Ronaldo, Modric o Kane, entre muchos otros, se vieron envueltos antes en una situación tan peliaguda como la que en la actualidad vive el delantero argentino del Atleti, visiblemente a disgusto en su actual destino y enfrentado a los intereses de su club y al sentimiento de sus hinchas. Seducido por los cantos de sirena provenientes de Barcelona , Julián Álvarez salió a la palestra mediática durante el reciente Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, para proclamar su intención de abandonar el Metropolitano y a su compatriota Diego Pablo Simeone para cumplir «su sueño» . Unas palabras que fueron recibidas como una puñalada por parte de los aficionados colchoneros, y más después de una temporada en la que el internacional argentino apenas brilló sobre el césped. Más frío, pero igual de firme se mostró el club madrileño, que contestó tajante que su futbolista no estaba en venta y que quien quisiera reclutarlo tendría que poner sobre la mesa los 500 millones de euros de su cláusula de rescisión . Una postura que colocó a Julián Álvarez en un callejón sin salida ante la magnitud de esta cifra. Un lugar en el que sigue muchas semanas después y que, salvo venta de última hora (el mercado se cierra el martes 1 de septiembre a las 12 de la noche), apunta a una nueva temporada del argentino vistiendo de rojiblanco. La situación no es nueva en el fútbol pues la lista de los futbolistas que la vivieron antes que el de Calchín es larga. Ni siquiera los dos más célebres de las últimas décadas, Messi y Cristiano, se libraron de probar su amargo sabor, quedando atrapados entre el destino soñado y la realidad en un lugar donde no querían estar. El más sonado entre estos intentos de huida frustrados es el de Messi , que en el mes de agosto de 2020 envió un burofax al Fútbol Club Barcelona anunciando que rompería de forma unilateral su contrato para dejar la entidad azulgrana con la carta de libertad. Alegó entonces el mediático futbolista y capitán azulgrana, no del todo conforme con su situación en un Camp Nou que solo vivía disgustos, que una cláusula en su contrato hacía posible esta salida de forma gratuita . El Mánchester City aguardaba como destino y Pep Guardiola como anfitrión, pero el Barça se negó de forma rotunda. Para el club, la citada cláusula había expirado, pues contemplaba su activación antes de junio de 2020, frente a la visión de Messi que consideraba que la temporada había terminado en agosto a causa de la pandemia del covid-16. Así, elk Barça remitió a ‘la Pulga’ a la cláusula de rescisión de 700 millones de euros, tal como el Atlético está haciendo ahora con Julián Álvarez. Finalmente, Messi desistió. Descartó denunciar al Barcelona, lució la camiseta azulgrana una temporada más, a cuyo término sí dio por finalizada la etapa culé y, extinguido su contrato, puso rumbo al París Saint-Germain (PSG) una vez . También Cristiano Ronaldo vivió una situación parecida, aunque en su caso no había una cláusula de dudosa interpretación en el contrato. En 2008, ante el interés del Real Madrid, el portugués expresó su deseo de dejar el Manchester United, club en el que se había convertido en estrella. En las oficinas de los ‘diablos rojos’ se negaron en redondo, así que CR7 siguió una campaña más en Old Trafford. Un año después, nadie pudo frenar al luso en su intención de mudarse al Bernabéu. La actual estrella del Real Madrid, Kylian Mbappé , vivió una situación parecida en 2021, cuando su club rechazó una jugosa oferta madridista después de que hubiese anunciado que no renovaría al terminar su contrato, un año después. Los casi 180 millones que pusieron los blancos sobre la mesa no inmutaron a Al-Khelaifi —presidente del PSG— nia los dueños cataríes del conjunto galo, enrocados en mantener en su plantilla al de Bondy. El delantero, que siempre afirmó haber avisado al club con suficiente antelación, tuvo que seguir una campaña más para cumplir su contrato. La postura de fuerza del club poseedor de los derechos del futbolista también fue decisiva en el caso del francés Franck Ribery , que en 2009 presionó al Bayern para fichar por el Real Madrid, pero acabó cediendo e incluso desmintiendo el interés por mudarse a la capital de España. En su caso no solo retrasó su salida, sino que se convirtió en un baluarte del conjunto bávaro durante muchos años. El del extremo galo es un caso excepcional, pues en la mayoría de las ocasiones los futbolistas que no consiguieron salir de sus clubes cuando lo deseaban acabaron haciéndolo una o dos temporadas después, como Xabi Alonso, Cesc Fábregas o Harry Kane . El primero, en el Liverpool, lo intentó en 2008 después de que Rafa Benítez intentara venderlo para sufragar fichajes, pero no fue hasta un año después, cuando presentó el famoso ‘transfer request’, la célebre petición de traspaso existente en la Premier League, cuando salió rumbo a Madrid. El segundo trasladó en 2010 a Arsene Wenger su deseo de abandonar el Arsenal para regresar a Barcelona, pero el técnico alsaciano se negó a perder a su capitán, que hubo de aguardar un año para salir. Por su parte Kane, harto de la esquiva relación del Tottenham con los títulos, pidió públicamente dejar el club en 2021. El Manchester City le esperaba con los brazos abiertos, pero el propietario de los ‘Spurs’, Daniel Levy, se opuso. El delantero no consiguió cambiar de aires hasta 2023, cuando puso rumbo a Múnich. El mandamás del Tottenham, implacable negociador, también fue parte activa en los intentos de Luka Modric de dejar el club londinense. Primero en 2011 cuando, pretendido por el Chelsea, presentó una petición de traspaso. Sin embargo, Levy no aceptó ninguna de las ofertas de sus vecinos. Al menos ese año, porque al siguiente, tras un duro tira y afloja, acabó cediendo al deseo del futbolista croata de fichar por el Real Madrid Sin embargo, otras figuras que pasaron por la Premier, como el neerlandés Van Dijk o el brasileño Coutinho , vieron cómo ni siquiera el ‘transfer request’ ablandaba a sus clubes. El primero se lo presentó al Southampton para poner rumbo a Liverpool y el segundo a los ‘reds’ para irse al Barça, pero en ambos casos tuvieron que aguantar media temporada más, saliendo en el mercado invernal. Algunos clubes fueron incluso más allá de esta intransigencia respecto a los deseos de sus futbolistas. En 2019 en Francia, Adrien Rabiot , producto de la cantera del París Saint-Germain, sufrió las iras del club de propiedad catarí tras comunicar que no renovaría su contrato. Sus dirigentes, indignados con el deseo del centrocampista de abandonar la ciudad de la luz, le mandaron a la grada, impidiéndole volver a jugar. El galo puso rumbo a la Juventus una vez que terminó su contrato. Solo algunos casos de bloqueo, como el de Ribery, desembocaron en carreras legendarias con la misma camiseta que quería abandonar, siendo los más destacados los del francés Vieira con el Arsenal o Gerrard y el Liverpool. No parece que vaya a ser el caso de Julián Álvarez después de lo sucedido este domingo en el Metropolitano. Mucho tendría que cambiar el viento rojiblanco.